Si me preguntan, no sé en qué demonios me había metido.
Desafiar a Casey seguramente fue lo más estúpido que haya hecho en toda mi jodida vida, eso, y que utilizara a Alexander y este se diera cuenta de todo en el mismito acto. No es tonto, nadie lo es como para no comprender una situación como esas.
Por eso en estos momentos, luego de anunciarles a todos nuestros planes están más excitados de ir que de lo propio que hacían en la piscina. Alexander estaba sentado en el sofá completamente vestido y seco, obviamente listo para irnos a la fiesta. Sam no le agradaba mucho la idea pero Jase estaba encargándose de convencerla por una esquina mientras yo hablaba con sus amigos y esas chicas.
-Podemos irnos todos en mi auto, no tengo inconveniente. -Dice Mick con un brazo envuelto en una de las chicas que venían con ellos.
-Muy bien pensado idiota, pero yo traje el mío. -Dice Jack con mal humor.
-Hombre, pero desde que estamos en la piscina hasta el agua se ponía caliente de lo enfadado que te has notado.
Quiero reírme por su mal chiste al igual que los demás, pero al ver la cara de Jackson hago como que no escuché.
-Vete a la mierda, yo espero afuera.
Jackson se va y se lleva con el toda la tensión, la chica que supongo viene con él se pega detrás como una polilla. Mientras que Mick se encoje de hombros restándole importancia y besando la mejilla de la segunda universitaria.
-Alexander, ¿Vas a ir? -Le pregunta Jase viniendo con una muy sonrojada Sam, quien evita mucho mi mirada.
Alexander se levanta; - ¿Puedo hablar un segundo contigo, Levae?
Y aquí viene, cuando no es Casey es Alexander. Señor destino, ¿Tienes algo sin tanta emoción para mí?
Lo sigo cuando camina por la sala de estar hasta meterse en la cocina, da un par de respiraciones y se pasa una mano por el pelo antes de señalarme con la mandíbula tensa.
- ¿A qué estás tratando de jugar? -Pregunta en un tono prudente.
-A nada, solo intento salir de casa. -Me encojo de hombros.
Aprieta más la mandíbula; -Sabes de lo que estoy hablándote, ¿Quién te llamó?
Suelto una risa corta sin ganas.
-Esas cosas no te conciernen saberlas, Alexander.
Enarca una ceja; - ¿No? Entonces explícame a qué demonios estás jugando, dices primero que tengo que conservar tu amistad para estar cerca de ti y al siguiente segundo le dices a alguien por teléfono que estas con quien quieres y me pides que te bese. Estas jugando conmigo, no es que me importe ese tipo de juegos, pero sé clara tú porque no te entiendo.
Está bien, a lo mejor me mareé con su gran sermón pero no me gusta para nada de todas maneras que me hable así. ¿A qué demonios juega él con esa actitud? Pensé que no le molestaría.
-Para con el pequeño show, Alexander. Pensé que ese tipo de juegos era el que a ti te gustaba, vamos, que me eches la mano una segunda vez no va afectar nada en ninguno de los dos. Porque no es como que sientas algo por mí, ¿No?
Su mirada me desafía más cuando le pregunto aquello, tendría que ser una puta locura si así era. Estábamos hablando de Alexander Hale, un privilegiado don juan que se come lo que se le atraviesa.
-Espero que saques algo bueno de esta fiesta. -Dice pasando por mi lado, ni siquiera alargando demasiado la conversación.
- ¿Qué demonios significa eso? -Espeto cruzándome de brazos.
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Preventive
RomanceLevae comenzará a escuchar la voz que lo atormentará los días en su nuevo hogar, intentando adivinar quién estaba más loco, sí él por soltar lo que tanto le conviene y lo que realmente no o sí ella por escucharlo. No será fácil lidiar con personas q...
