Capítulo 10 | Pérdida

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Seis vasos llenos y dos horas más tardes, ya estaba completamente ida. O eso era lo que Jase me decía mientras me mantenía en el piso de arriba sentada para que no bajara e hiciera el ridículo. Todavía estoy consciente, al menos algo, vi a Jase discutir con Alexander sobre que me dejó sola cuando había venido con él y este último le dijo que yo no quería que estuviera cerca. De cierto modo, tenía razón pero no es para que sea un idiota. De todas maneras lo único que conseguiría estando en este estado es que me diga mañana que me insinué, tipos como él los conocía.

Jase se había ido hacía cinco minutos lo que probablemente pueda ser una hora, por dentro me sentía ridícula por todo lo que hacía pero por fuera solo quería seguir bebiendo y bailar. Es una actitud que no sé de donde la saqué, seguro al heredé de mi vieja abuela. Seguramente mañana me voy arrepentir, aunque lo dudaré un poco.

Me incorporo en la cama para intentar salir de esta habitación que comenzaba a darme vueltas, no sé qué demonios hacía Jase pero yo estaba muriéndome por dentro y más le vale que se apure. Apoyo una mano en la cama y me levanto tambaleándome en los zapatos altos que dejé que Mus escogiera para que se diera cuenta que no estaba demasiado molesta con ella, debo decir que tiene buen gusto.

Sacudo la cabeza en un intento de que todo lo que sentía se me fuera hasta que me veo apoyada en la pared con alguien encima de mí, hago una mueca y veo en mi mente un montón de cosas por hacerle al sujeto que me tomaba pero mi cuerpo no reaccionaba. Es como si la fuerza se me hubiera esfumado.

Arrugo el ceño negando y sintiendo mis manos apoyadas en la pared reteniendo lo que podría hacer, intento saber quién demonios estaba encima de mí pero me es imposible reconocerle la cara o simplemente mirar con claridad. Lo que logro ver, es que el chico delante de mí era pálido y tenía una sonrisa juguetona en sus labios mirándome los pechos. Alcanzo a ver que tiene el cuello fundido de tatuajes y me gustaría propinarle una patada en sus partes por el simple hecho de decir:

-No me sabía que estabas tan buena.

Probablemente sería un chico de la escuela, aunque dudo haber visto tal cosa que lleva en el cuello en algún estudiante de ahí. Me sentía mareada, perdida y totalmente cansada.

- ¿Quién...?

Francamente no sé si salió así pero intentaba articular quién demonios era ese sujeto, para agarrarme así y atreverse a ponerme las manos encima sin conocerme aún.

-Atenta...-Dice despacio acercando la cara hacia mí, sacudo mi cabeza apartando todo contacto que él haya querido hacer y sus labios se deslizan por mi cuello paseando por encima de la tela de mi blusa. Alza mis dos manos por encima de mí cabeza y cuando toma ambas muñecas con su mano izquierda intento zafarme pero con la mano que tenía libre me agarra del cuello y niega suavemente mirándome a los ojos. Frunzo el ceño haciendo mueca ¿Qué demonios tenía esa bebida? No pude haberme emborrachado demasiado, joder.

La mano que había dejado libre se pasea por mi cintura descubierta hasta la pretina de mis pantalones, mis ojos se mantenían en los suyos y a pesar de todo el alcohol en mi sistema aún podía sentir como el corazón me palpaba contra el pecho con esa pizca de miedo sobre mí. Una vez más su mano actúa y me toma de la barbilla obligándome a mirarlo, pasa descaradamente su lengua por mis labios y sus palabras me hacen temblar.

-Casey.

Mi pulso se acelera más y entonces como puedo lo empujo lejos de mí, me le quedo viendo de pie a cabeza buscando la respuesta clara de sí era o no. Paso saliva aun apoyada en la pared y él sonríe, da un paso hacia mí antes de pasar los dedos por mi barbilla y guiñarme un ojo. Con esas mismas, se marcha lejos de mí y lejos de la habitación.

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