El baile del Fenix

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____(Tn) pov.
Caminamos por los pasillo y nos detuvimos en una puerta doble de madera. El dicho saludo es una ridiculo baile llamado "Fenix" con solo pensar que debía hacer esa ridícula pose me dan ganas de golpear a quien se lo inventó.

Gaby: -Bien, es aquí y traten de no equivocarse-. La morena tocó dicha puerta y salió un hombre gordo y barbudo que nos miraba con seriedad.

-La llama completa en nuestros pechos... -decía el hombre.

-Nunca será extinguida por nadie... -continuamos las cuatro diciendo.

-¡Nosotros somos... el Fenix!- dijimos los cinco al unísono poniendo esa pose ridícula como si se tratara del caballito volador.

-Esto es ridículo-dije para mis adentros.

-Bienvenidas chicas- dijo el señor dándonos unas medallas con el símbolo de la tal Aurora y la colocamos en nuestros vestidos.
La sala estaba llena de hombres y mujeres que platicaban y bebían con toda tranquilidad.

-¡Oooh! ¡Nunca había visto a alguien tan bello! -dijo una voz masculina pero afeminada la cual se me hacía familiar

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-¡Oooh! ¡Nunca había visto a alguien tan bello! -dijo una voz masculina pero afeminada la cual se me hacía familiar. Era el Vizconde Druitt, aquel rubio que conocí en la antigua mansión Trancy el cual hablaba con un niño rubio con un ojo vendado, vestido con un traje negro de pantalón corto con rayas en las mangas de azul oscuro y botas altas atadas con un lazo azul del mismo tono. Ese era..¿Ciel? Lo miré fijamente y creo que sí, era él. Miré detrás suyo y estaba Sebastian con el cabello recogido con un lazo.

Me daba un poco de risa verlo con esa peluca rubia, podía conocer esos ojos azul cielo en donde quiera

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Me daba un poco de risa verlo con esa peluca rubia, podía conocer esos ojos azul cielo en donde quiera. Antes de que me acercara a ellos, las luces se apagaron dejando solo un bombillo encendido el cual alumbraba a un hombre de pelo castaño, vestido con una bata blanca de médico y detrás suyo había un ataúd con una máquina al lado. Llamó la atención de todos y las personas lo rodearon por lo que yo y las chicas no podíamos ver qué pasaba; así que nos metimos entre la multitud para poder quedar delante.

Sebastian y Ciel nos miraron y yo les guiñé un ojo en señal de que era yo; ambos dibujaron una leve sonrisa en sus labios y voltearon a ver al hombre.

-La mayoría del ser humano abandona su salud por la riqueza y cuando consiguen la riqueza la pierden para recomponer su salud- decía el peli castaño.
Las personas se quedaban callados escuchando con atención y por una parte este señor decía la verdad por lo que continuó diciendo:

La Hija de mi Mayordomo |Parte 2|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora