Adios compromiso

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Ciel pov.
Después de que Aron acabara con los zombies, escuchamos un ruido detrás de las cajas que nos rodeaban y era aquel doctor que estaba escondiéndose.

Dr.Stoker: -¡No me maten, por favor!- decía tembloroso y con temor.

-¡Fuiste tú quien armó todo esto!- dije apuntándole con la pistola.

Dr.Stoker: -¡Debemos de salir de aquí! ¡En el otro desván hay diez más de los que habían aquí!-.

-¿¡¡QUEEE?!!- dijimos los tres al unísono atemorizados.

Dr.Stoker:-La única forma de acabar con ellos es matándolos.

Aron: -¡¡Cortándoles la cabeza, cosa que haré contigo también!!- dijo furioso tomándolo por el cuello.

____(Tn) pov.
Me metía habitación por habitación en busca de las chicas o de Sebastian, pero no los encontraba, me metí en el desván, pero solo veía ataúdes que ya estaban abiertos. Un escalofrío bajó por mi cuerpo; escuché gritos que provenían de afuera, parece que aquí habían más cadaveres y ya salieron. Sentí una mano en mi hombro derecho y corrí por las escaleras gritando como perra loca.

 Sentí una mano en mi hombro derecho y corrí por las escaleras gritando como perra loca

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-¡¡AAAHH!! ¡¡Un zombieeee!!!. Dejé de gritar y correr cuando escuché las carcajadas de alguien conocido.

Ciel:- ¿Es enserio?- dijo aún riendo.

-¡Idiota, no me asustes de esa manera!- dije acercándome a él.

Ciel:-Eres un demonio, ¿De qué te asustas?.

-Es que... yo nunca me he convertido en eso.

Ciel:-¿Que? ¿Enserio? ¿Cómo es eso posible?

-Al ser mitad humana me he aferrado más a las cosas humanas que no se cómo hacerlo- respondí apenada.

Ciel:-A lo mejor enojándote puedes conseguirlo- dijo tocándome el hombro con una sonrisa. -A mi me gustaría verte en acción.

Antes de que yo dijera nada, un temblor azoto el barco, todo empezaba a llenarse de agua, y nos empezábamos a asustar.

Ciel:- Salgamos por la rendija, ¿Llevas algo debajo? *Yo asentí con la cabeza* -Con ese vestido no podrás entrar. Dicho esto, Ciel me pegó contra la pared y empezó a romperme el vestido.

-¡¡Aaahh!! ¡¡Cieeell..siiii!!- grité fingiendo gemidos.

Ciel: -¡Deja de hacer eso!-. dijo sonrojado. Ciel terminó por quitarme el vestido de un tirón lanzándolo por los aires.

-¡Solo bastaba con decir que me lo quitara!-dije tapándome los senos con ambos brazos. Lo único que llevaba debajo era un mini pantalón negro para que no se me vieran los panties cosa que ya era costumbre.

Ciel solo me sonreía sonrojado y me dió su chaqueta. Colocó dos cajones para poder llegar hasta la rendija y entró primero y después yo.

-¿Que fue ese sonrojo? ¿Aún le da pena verme desnuda?.

Caminamos hasta escuchar unas voces y creo que era la de Sebastian o la de Grell; Ciel abrió la rendija y antes de que cayera al suelo, Sebastian lo atrapó y después me ayudó a bajar a mi.

Sebastian: -¿Qué pasó con tu vestido?- preguntó abotonándome la chaqueta.

-Ciel me lo quitó porque no iba a caber por la rendija- respondí.

Aron: -Asi que tu joven amo va por ahí desnudando a tu hija- lanzó la indirecta "susurrando" cosa que se oía claramente.

Sebastian:- Y para colmo le dice que no iba a caber por la rendija- dijo siguiendo el juego.

Ciel: -¡Ya, cierren la boca!- gritó sonrojado. Aron y Sebastian se echaron a reír.

Al ver que Ciel me había prestado su chaqueta y de lo que hablaban Sebastian Y Aron, la rubia, se lanzó hacia mi para tacarme con la espada, pero Sebastian la detuvo.
Al parecer la habitación el lugar en donde estaban la mocosa había acabado con los zombies con habilidad.

Sebastian: -Ya es suficiente, señorita.

-Debemos de salir de aquí.

Grell: -Ronald y yo estaremos buscando al estupido doctor.
Dicho esto, nos fuimos de aquella sala y salimos al exterior en donde estaban la familia de la rubia subiendo a las personas que quedaban vivas en los botes.

Lizzie: -¡Hermano!- gritó lanzándose hacia él.

Edward: -Menos mal que estas bien- dijo dándole un abrazo. -¡Princesa! Usted debería subir también.

-¡No! Yo me quedaré con los demás para acabar con esto de una vez por todas.

Edward:- Pero, princesa! Qué clase de caballeros seríamos si la dejamos aquí.

-Es mejor que su realeza muera salvándolos a cada uno de vosotros, que huir como una cobarde y dejándoles todo a los demás aquí; no me subestimes por mi estatura y mi apariencia.

Sebastian, Ciel y los demás me miraban asombrados por aquellas palabras. Edward volvió a sonrojarse como en la cena y dió una reverencia en señal de que estaba de acuerdo.

Edward: -¡Ah, Ciel, otra cosa! No pienses en regresar porque no te daré a mi hermana en el altar.

-Ojalá que no- pense mientras rodaba los ojos.

Ciel: -No te preocupes por eso, si así lo deseas así será- respondió sonriendo.

Lizzie: -¿Que? ¿Que estas diciendo Ciel?.

Ciel:-Oh vamos, no te hagas la estupida- dijo serio. -Cuando mi hermano apareció, te fuiste con él como un animal en celos; y como él no te hizo caso, volviste con el estupido de su hermano. Yo no soy juguete de nadie.

Ese bombazo exploto dejando a los hermanos Midford boquiabiertos, mientras que yo mire de reojo a Sebastian y estaba intentando no reírse.

Edward: -¿Hermano? ¿De qué estás hablando?

Ciel: -Que te lo cuente ella, yo ya cumplí con decírselo, este estupido compromiso queda roto.
Después de decir eso Ciel, Sebastian y yo nos dirigimos en busca del estupido doctor. Mientras nos alejábamos miré a la ñoña de reojo y estaba cabizbaja mientras el hermano le preguntaba sobre lo ocurrido, yo sim embargo, por un lado sentí pena pero mi lado malvado me decía que se lo merecía. Eso no se hace.

La Hija de mi Mayordomo |Parte 2|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora