Capítulo ocho.

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Sexto domingo.

– ¿Banda favorita? – lo escuché preguntar a lo que reí inmediatamente.

– ¿Es en serio? – pregunté divertida en respuesta.

– Oh dios, lo había olvidado completamente – dijo claramente acordándose de que ellos eran mi banda favorita – Está bien, dime tu segunda favorita – agregó.

Paré a pensarlo por un momento, tenía una cantidad de bandas que me gustaban pero ninguna lo suficiente como para llegar a ser mi “segunda favorita”. Decidí entonces responder con la verdad: 

– No hay, no existe – esta vez fue él, el que rió al otro lado de la línea.

– Oh vamos, he entrado a tu twitter, te gustan muchas otras, no trates de ser una chupamedias – insistió.

– ¿Me estas tratando de chupamedias? – repliqué ofendida – Oh dios y peor aún ¡Has entrado a husmear a mi cuenta! – sentí la vergüenza recorrer por todo mi cuerpo, he escrito cosas que Dios definitivamente me castigaría si las leyera. Por favor, que no haya visto mis tweets hacia él.

– Claro que he entrado ¿Hay algún problema?

– ¡Claro que hay problemas! Mi cuenta de twitter es privada Señor – reclamé enfadada.

–¿Qué? Pero si puedo jurar que esta pública – respondió aparentemente confundido, su ingenuidad me dio tanta ternura pero no podía simplemente dejar pasar el hecho de haya visto mi cuenta, así que no podía doblegarme ahora.

– No estoy hablando tan literal Señorito listo – claramente estaba siendo sarcástica al final – Mi cuenta no es apta para que mi conocidos la miren, es solo para extraños de internet y para mis ídolos que no tienen idea de quién soy… – mi voz se fue apagando de a poco y caí en cuenta de algo.

Así como lo había dicho había creado mi cuenta para desahogarme y twittear a mis ídolos ya que sabía que ellos nunca me harían caso, pero… ahora ellos me conocen, ahora yo los conozco ¿Debería borrar mi cuenta y hacerme una más decente? Qué vergüenza que cualquier persona vea todo lo que había publicado allí.

– Bueno, según tu misma en este tweet que tengo justo enfrente, yo soy uno de tus ídolos, así que puedo ver la cuenta – dijo con un tono triunfante, mis mejillas se encendieron rápidamente, había escrito muchas cosas más sobre él y no eran precisamente algo que podría decírselo en persona…

– Ya, pero tú ahora me conoces y eres mi amigo por lo que ya no cuentas. Ahora sal de ahí inmediatamente – respondí apresurada. Por favor, que no vea nada fuera de lugar.

– Oh, claro que no lo haré, esto es divertido – dijo riendo, si lo tuviera enfrente juro que lo mataría – Yo también pienso que soy caliente, por cierto.

– No puede ser – quise cubrirme la cara con las manos, hacerme pequeñita y desaparecer del planeta, pero no serviría de nada – Luke, deja de ver mis tweets, esto es vergonzoso.

– Lo haré luego de que me respondas una pregunta – dijo rápidamente, y wow no pensé que mi pedido funcionaría tan rápido.

– Claro, lo que sea – espeté ansiosa.

–¿Por qué hablas tanto de Ashton? – ¿Qué pasa con toda esa seriedad repentina?

– Bueno, Ashton siempre fue mi favorito a de la banda… – respondí.

– ¿Qué? ¡¿Por qué él?! – sonaba como un niño pequeño haciendo berrinche, traté de imaginármelo con los cachetes inflados, y fue una muy buena decisión.

Gracias Luke. [Pausada] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora