Reto 5 ¡Perdida de poderes! /Tematica AvAc/

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''Thor Odinson… ¿Has died?'''✨

Apretó sus ojos con fuerza, no quería abrirlos.

De cierto modo, el recordar al duende de la mañana anterior sentía una opresión en su pecho.

Movió sus piernas con ligereza, nada estaba sobre estas. Relamio sus labios antes de liberar sus ojos oceánicos de la oscuridad de sus párpados.

Un suspiro de relajo escapó de sus fosas al ver todo en normalidad, todo calmo como hace días atrás.

Sonrió embobado, levantándose al instante de su cama. Estiró sus brazos hacia el aire, sintiendo sus músculos desenstensarse mientras hizo una sentadillas en el momento. De cierta manera se sentía fresco, de buenos ánimos y como si nada hubiese pasado en los días anteriores.

Tarareando una canción a medias, el hombre de rubios cabellos de ducho. Se vistió con sus ropas deportivas, pues aquel día era su favorito de la semana. Viernes de entrenamiento y deportes. Claramente sus clases favoritas, definitivamente a las cuales no faltaba.

Cerró la puerta de un portazo, sonriendo con levedad al saludar a algunos de sus compañeros con un movimiento de cabeza.

      —¡Hey Odinson!

El dios volteo ante el llamado, sintiendo un gran peso recaer en sus manos, que había extendido en cuestión de reflejo. Soltó un gruñido al sentir sus manos casi doblarse y dejar caer la enorme pesa de brazos sobre sus pies. Aquello dolió más, y atinó a pegar un grito a medida que se recargaba en la pared.

—Pero qué… ¡Demonios!

Gritó moviendo sus manos, dolían demasiado y vaya que lo había impactado. Su compañero en cuestión lo vio extrañado, aquel muchacho era parte de su equipo de entrenamiento.

Ante las preguntas del joven, Thor con simpleza fingió estar bien hasta que esté se fuera. En ese entonces observó sus manos rojizas, las cuales comenzaban a tomar un tono morado en sus muñecas. ¿Que le sucedía?

Inhaló profundo, tragando en seco a medida que caminaba hasta las escaleras. Posiblemente solo realmente lo había tomado por sorpresa, quizo convencerse de ello.

Las puñaladas de Loki han dolido más. Creyendo en aquellos pensamientos, él dios decidió ignorar el dolor punzante en sus muñecas. Nada podía pasarle, él era fuerte, siempre lo fue.

Tras unos segundos descansando, observó desde el baranda a diversos jóvenes en el piso de abajo. Sonrió de lado, supuesto a bajar como siempre lo hacía. De una manera que ya no sorprendía a nadie.

Mala idea.

¡Demasiado mala!

Un grito desgarrador y ronco, de una voz en demasía gruesa de había oído luego de un estruendo.

Era de esperarse, que ante su barbaridad, el dios nórdico terminaria tendido en el suelo. Con su cuerpo doliente y casi aplastado a las losetas. Aquello dolía como nada antes sufrido. Observando a la gente a su alrededor, volteó su rostro hasta su diestra, trató de moverla sin embargo realmente aquello era distinto. Su martillo no se dirigía a él rompiendo todo a su paso, y ningún trueno había caído sobre los límites del lugar ante su dolor o desespero.

¿Acaso su padre lo había privado nuevamente de sus poderes?

¿A caso era alguna especie de castigo ante su comportamiento en Midgard?

¿Realmente era lo siguiente de aquella serie de calamidades que venía sufriendo desde el inicio de la semana?

No lo sabía. Solo era consciente de el dolor de su cuerpo, de su inmovilidad y de los murmullos a su alrededor que lo hacían sentir una pena inmensa.

— ¿Ya se murió?

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