Y allí te quedaste, amor mío.
Sentado junto a mis libros favoritos, amargado y triste.
Con tu inexpresividad ocultando la lagrimas que tus ojos se tragaban hacia tus entrañas.
Y cómo lloré, cómo lloré cuando ni una dedicatoria pude escribirte en las páginas llenas de mi perfume, que ya se ha desvanecido con el blanco de las hojas.
Qué agria es la distancia, cuando más unidos nos volvemos y es como si estuvieras aquí en mi pensamiento.
Y dejé en mis libros favoritos mi alma y cuando te vuelva a tener, me la devolverás.
Salí de mi tierra buscando un hogar, buscando poesía.
Pero cómo encontraré poesía si tú eres mi hogar y mi musa eterna. Si te he dejado con una mirada que me decía todo y pretendía no decir nada.
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PARA MI MUSA
PoésieAquí, mi amor, están mis lágrimas tragadas, los besos que te dí a lápiz y el perfume que extrañas. Uno por uno.
