Los presentes en la habitación sonrieron satisfechos pero más que nada, dos de ellos, emocionados por las recientes palabras que la menor del lugar había dicho. El hombre que había contribuido a abrir aquella piedra preciosa fue el primero en romper el silencio.
— En verdad es increíble que puedas leer eso — habló dirigiéndose exactamente a la castaña.
— Lo es — aseguró la mencionada.
— ¿Puedes usarlo para descifrar más cosas como esa? — señala el pequeño trozo de papel que la chica sostenía.
— Puede — interrumpió el azabache antes de que Edith se pusiera a presumir de su don — ¿Por qué tanta curiosidad de repente?
— ¡Oh! Es solo que debe ser muy útil un poder así — respondió más sospechoso de lo que le habría gustado a Lean — Dones como los suyos, más en general.
— Si bueno, creo que es hora de irnos. Evan, Edith — llamó a sus amigos — Vámonos — dirigió algunas miradas que pasaron desapercibidas para el dueño del lugar a las cuales ambos asintieron.
— Pero si acaban de llegar ¿No les gustaría algo para beber? —mencionó, el mayor de los cuatro, algo apurado y con un ligero toque de nerviosismo que apuró a el trío de jóvenes.
— No es necesario, tenemos bastantes cosas que hacer — volvió a responder Lean mientras le daba la paga correspondiente al hombre que parecía estar comenzando a tener un ataque de nervios.
— ¡No pueden irse! — exclamó él mismo, terminando por poner alerta a nuestros protagonistas, quienes estaban a punto de abrir la puerta principal para poder salir de toda esa situación y dejar por fin esa sensación de inminente peligro que tenían.
— ¿Le importaría explicar por qué no podemos? — esta vez fue el pelirrojo quien hizo uso de la palabra.
— Porque, ellos.... — mantuvo una pausa cada vez más incómoda y tensa— Me matarán — dijo por fin después de unos segundos en silencio.
— ¿Quiénes son ellos? — retomó la palabra el líder del trió.
— El clan Leo — murmuró hecho un manojo de nervios.
Los chicos, sobre todo Edith, al escuchar ese nombre no pudieron ocultar su sorpresa, nerviosismo y algo de miedo. El primero de los tres en reaccionar, haciendo honor a su título, fue Lean, abriendo de un golpe la puerta pudo darse cuenta que era muy tarde, estaban rodeados.
Rápidamente giró hacía el par de jóvenes detrás de él empujándolos dentro de la pequeña casa antes de sentir como el piso vibraba a sus pies y como el techo era volado de un solo golpe con un sonido ensordecedor. Gracias al empujón que les había dado Lean, los otros dos pudieron reaccionar y ágilmente el oji-esmeralda posó sus manos en suelo característico de la zona creando una gran muralla de arena endurecida que los protegió de los ataques que recibieron.
— ¡Edith! ¡Ahora! — alzó su voz el azabache. A lo cual la mencionada asintió y rápidamente lanzó una señal de humo al aire.
— ¿¡Alguno podría explicarme quién demonios son esos tipos!? — gritó el pelirrojo algo alterado pero confiado de su propio poder — Y, si no es mucha molestia ¿¡Por qué nos atacan!?
— ¡Yo puedo responder eso! — habló animadamente la única chica olvidando por completo la situación en la que estaban. Aunque en realidad, ninguno estaba preocupado por las personas que estaban intentado llegar a ellos en ese momento — Son los chicos a quienes les robé la piedra — dijo con simpleza.
El oji-negro aprovechó esa pequeña discusión para ir a explorar la casa.
— Ah, claro. Ahora explícame ¿Cómo demonios nos encontraron?
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El único de su especie
Science FictionUna búsqueda implacable, una amistad irrompible, una traición imperdonable. *Ninguna de las imágenes aquí publicadas me pertenecen*