INSTITUTO...

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Mi madre freno frente al aparcamiento del instituto de la reserva, al cual asistiría a partir de ahora, puso las balizas mientras yo sacaba del asiento trasero mi muleta.

- ¿segura que no quieres que te acompañe hasta la entrada? – me pregunto con duda mientras yo trataba de bajar.

- Estoy bien mama, tranquila – conteste restándole importancia – no tienes que preocuparte, solo recuerda venir por mi ¿vale? – bromee despidiéndome de ella.

- Vale, te quiero – se despidió mientras se marchaba en su auto.

Me ocupe de llegar en una pieza hasta la oficina del instituto donde se me entregaron mis horarios por parte de una mujer de unos treinta y tantos, cabe destacar que tenía una apariencia similar a la de la mayoría de las chicas de aquí de la reserva, ojos oscuros y cabello negro y lacio, me sentí un poco fuera de lugar con mi cabello castaño y ojos marrones un poco claro como si el marrón común se hubiera mesclado con un tono miel que quedo opacado pero estaba allí; claramente mi cabello no era lacio si no que todo lo contrario, mis rulos destacaban mucho.

Como pude con mi muleta me adentre en el lugar para llegar a un gran pasillo, pero justo cuando pensé que tendría tiempo para buscar mi salón de clases la campana sonó e instintivamente me moví a un costado del pasillo donde pudiera mantenerme y pasar desapercibida sin la necesidad de ser parte de la avalancha de personas que se dirigían a sus salones, a esas personas no les importaba si estaba con muleta y un brazo roto, incluso pasarían por alto a alguien en silla de ruedas y no quería causarle problemas a mi madre al obtener alguna nueva lesión.

Al ver pasar a la gente sin notarme recordé mi anterior instituto. Las cosas eran muy diferentes entonces, en aquellos momentos era una de las que llamaban "sequito" de la más popular, era la mano derecha de Ashley una chica bastante simpática a simple vista, con una sonrisa contagiosa y suelta para hablar. Yo por el contrario solo era alguien que se limitaba a imitarla.

Cuando desperté de mi ensimismamiento note que los pasillos se habían vaciado casi por completo, entonces comencé mi caminata hacia el salón de mi primera clase. Caminaba unos pasos mirando los carteles de los salones y frenaba mi caminata para apoyarme en alguna pared cercana y mirar el papel en mi mano sana, no podía hacerlo de otra forma debido a que no contaba con ambas manos y no quería ponerme a experimentar con alguna otra manera.

Unos apresurados pasos se escucharon por el pasillo, parecía ser una persona que llegaba tarde, al girarme levemente vi a una chica agitada que mantenía una caminata rápida por el pasillo. Sus ojos verdes se encontraron con los míos, era una chica de cabello negro lacio, como me estaba acostumbrando a verlo de ese color.





- ¿tarde? – pregunto en modo de broma, e instantáneamente me lamento por que se que habría sido algo que habría hecho Ashley.

- ¿tanto se nota? – me respondió con una sonrisa – dime ¿te arrollo un camión? – pregunto señalando mis lesiones.

- si creo que se podría decir eso – respondí devolviéndole la sonrisa.

- Soy jezabell ¿y tú? – extendió su mano en mi dirección y yo haciendo equilibrio la estreche con la mía.

- Soy Jacqueline pero puedes decirme Jack – le respondí con una sonrisa.

- Claro, tu dime jay – me respondió – y dime ¿eres nueva?

- ¿tanto se nota? – imite su primera respuesta.

- ¡claro! – respondió obvia – es decir, no por tu apariencia, si es por eso pasa un poco desapercibida pero, no siempre hay gente nueva en este instituto, todos nos conocemos o lo hicimos, por eso cualquiera con vida sociable sabría que eres nueva – su respuesta era bastante convincente.

- No me lo había planteado – mi pensamiento escapo de mis labios.

- ¿Cual es tu primera clase? – le entregue el papel donde salían mis horarios y ella rio – compartimos la mayoría, ven sígueme tenemos la misma clase ahora – afirmo con su sonrisa plantada en su rostro.

- ¿enserio? – pregunte a lo que ella me respondió con un asentimiento – que bien, pensé que estaría sola por lo menos un mes – la alegría y el alivio se impregnaron en mi voz.

- Peor te lo advierto, no te conviene juntarte conmigo – me afirmo.

- ¿a qué te refieres? – mi mirada iba clavada en el suelo procurando no tropezar.

- Veras... en síntesis, hay una chica que se cree la reina incluso en un lugar tan chico como este, y yo soy la típica chica que es la única con los ovarios bien puestos como para hacerle frente y soy muy odiada... digamos que la mayoría hace lo que ella le dice y pues... - dijo mientras me dirigía una mirada preocupada.

- Hey, ¿con quién crees que hablas?, puedo aguantar el abuso de unas crías de instituto, trate con cosas más duras – afirme con una sonrisa victoriosa - ¿Cómo crees que me hice estas heridas? – Jay solo se encogió de hombros – soy la líder de una mafia, tuve una pelea con otra familia mafiosa y gane – ella no logro aguantarse la risa al ver mi porte sabiendo que no podía tener nada que ver con algo como eso.

- Si claro, lo siento bambina... - hablo con un acento italiano mientras yo le hacía seña de "capichi" y ella me la devolvía riéndonos – es aquí – señalo un salón para luego abrir la puerta.

- Señorita Lancaster, hasta que decide llegar – el que parecía ser el profesor la regaño – son diez minutos tarde, esta es la quin... - no le deje seguir hablando.

- Mis más sinceras disculpas, la verdad fue mi culpa, Jay se había ofrecido a acompañarme a clases por ser nueva, pero entre toda la gente que entraba al tocar la campana me perdí y ella tuvo que buscarme, enserio lo siento – afirme con la voz temblorosa.

- ¿es cierto eso señorita? – le pregunto a Jezabell y ella asintió luego de un momento de duda - que no se repita, Lancaster tome asiento, usted acérquese – jay se sentó mientras que yo solo me acerque a donde me señalo el profesor – escuchen bien, hoy tenemos una compañera nueva, preséntate – me ordeno a lo que yo temblé al momento en que un nudo se formaba en mi garganta y estomago.

Mi vista viajo por todo el salón notando diversas miradas en mi, también note seis a las que parecía no interesarles en lo más mínimo ni la clase, ni mi presentación, una chica de cabello rojizo estaba sentada con su cuerpo girado en dirección a una castaña de ojos negros profundos, estas parecían mantener una fluida charla, una chica de suéter blanco se inclinaba en su asiento hacia delante en un intento de escuchar la conversación de las chicas anteriores. Un muchacho de cabello negro con apariencia de jugador de básquet se encontraba a un costado en su asiento con los audífonos puestos mientras que movía sus dedos tamborileando sobre la mesa supongo yo que al ritmo de la música que escuchaba. Jay a quien ya me había presentado parecía demasiado interesada en copiar lo que había quedado en el pizarrón. Y por último, en uno de los últimos asientos se encontraba lo que parecía ser una persona durmiendo contra su escritorio.

- Mi nombre... es Jacqueline Suzzi, vengo del instituto de forks... - susurre dejando la frase en el aire al momento en que recordaba mis días allí- yo... me acabo de mudar... - las palabras no sonaban con coherencia al salir de mis labios y eso me aterraba – y eso... - mire con una expresión de suplica a mi profesor a la espera de que me dejara sentarme.

- Puede sentarse... - dijo el señalando un asiento a lo ultimo cerca del chico dormido.

Yo solo asentí a su propuesta y luego emprendícamino a sentarme.    

A Pink Black [Seth Clearwater] - Libro 1 - (Cancelada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora