¡el universo me odia!

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Utilizando el contacto de Jay logré mantenerme al corriente de las clases, o al menos de su mayoría, de manera que no me atrasé en estos dos meses que falte por reposo. Incluso creo haber subido de peso debido a que no salgo de casa y me la pasó o en mi piesa o sentada en el sofá frente al televisor viendo series o películas y comiendo.

Mi vida se volvió completamente sedentaria pero eso estaba por terminar. Hoy debía visitar al doctor y ver que me decía respecto a mi brazo que era lo único que faltaba curar ya.

Mi madre entro en mi habitación donde me encontraba acostada sobre mi cubrecama negro felpudo, estaba boca abajo con la cabeza hacia un lado mirando a la entrada. Mis ojos se cruzaron con los de mi madre quien se veía algo alterada.

- ¡Cariño! Enserio lo siento, quería acompañarte, pero me acaban de llamar y... - su voz preocupada se notaba a leguas, estaba segura que con solo decirle "no me dejes" ella se quedaría conmigo.

- mamá, no te preocupes, sabes que ya estoy mejor, puedo conducir, me las arreglaré - la calme sentándome en la cama aún con flojera no pudiendo evitar que un bostezo escapase de mi boca.

- ¿Has estado durmiendo bien? - me cuestionó alzando una ceja.

- claro, claro, ahora chao, deja me preparo - le pedí mientras me incorporaba para hacerla salir del cuarto.

- ¡te amo! - gritó mientras tomaba su bolso para salir y yo solo le respondí con una sonrisa.

Cuando mi madre salió de la casa deje escapar un suspiro mientras mis ojos se llenaban de lágrimas, no me sentía bien desde hace unos días, tal vez no había sido buena idea esto de faltar, tal vez no había sido buena idea el cambio de casa, de colegio, pero no había tenido opción, aquello lo había ocacionadó yo, era mi culpa.

No me gustaba llorar frente a mi madre, en realidad no me gustaba llorar frente a otra persona, pues solo lograba preocupar a los demás y eso no era algo que yo quisiera, mi madre era alguien valiente, nunca lloraba, al menos no cuando la viera, pero ella no sabía que yo estaba despierta escuchando los llantos que venían del baño en las noches. Ella siempre se preocupó por mí y mi hermano, incluso cuando solo cause problemas ella nunca estuvo en mi contra, por eso yo no tenía derecho a preocuparla.

Caminé hacia el baño que era muy rústico, me pare frente al lavamanos y me mire frente al espejo de cara que había allí, mis ojos se habían puesto rojos en un instante y mi rostro estaba horrible.

- ¡Estás bien! - me grité a mi misma - ¡Eres basura así que no importa lo que sientas no tienes derecho a ser feliz! - me dije a mi misma aquello que pensaba - ¡No tienes derecho a preocupar a los demas, así que te lavaras, te plantaras una sonrisa y fingiras que estás bien, por que quieras o no tu no importas, importan los demás! - luego de gritarme eso me giré - estoy bien, estoy bien, estoy bien - me decía a mi misma caminando a la ducha y una voz en mi cabeza me dijo con sarcasmo "repitelo hasta que te lo creas".

Podía notarlo, esto de pasar mis días encerrada me estaba causando una especie de depreción y eso no era algo bueno para mí, en absoluto. Me encamine a la regadera y abrí el agua caliente sobre mi aún con la ropa puesta, podía sentir como el agua caliente rozaba mi piel y eso solo causaba que me doliera mucho, entendí algo esa vez... No era tan valiente como las personas suicidas, yo no aguantaba lo que ellas, me quemo tanto que simplemente salí y me saque rápidamente la ropa que aún se mantenía caliente.

Me di una ducha dejando que agua fría recorriera las partes afectadas anteriormente tratando de calmarla. Luego de salir envolví una toalla en mi cuerpo y caminé hasta mi armario. Allí se extendía mi camuflaje.

Yo estaba rota, hecha añicos, pero eso nadie lo tenía que saber, así que no iba a actuar como emo por que eso no iba conmigo, así que simplemente me escondía tras muchos colores intentando esconder mi dolor, pero en el fondo creo que siempre quise que alguien notara que eran solo falsas apariencias, que yo no era así.

A Pink Black [Seth Clearwater] - Libro 1 - (Cancelada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora