Capítulo 1

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La secretaria del despacho principal de la prestigiosa agencia de héroes Endeavor tecleaba rápidamente una gran cantidad de datos en su ordenador. Levantó la vista un momento, para mirar a los dos jóvenes, un chico y una chica, que esperaban impacientes en un sofá.

-El señor Endeavor les atenderá personalmente en cuanto termine su reunión privada. ¿Están nerviosos por la entrevista?- La mujer sonrió amablemente mientras los aspirantes a becarios asentían - No se preocupen, si han llegado hasta esta fase del proceso de selección es porque el señor Endeavor ha visto su gran potencial. Estoy segura de que todo irá... ¡Oh, pero bueno! ¿Qué significa esto?

La secretaria interrumpió su discurso motivador al oír un gran golpe en la puerta. La entrada a su despacho se había abierto bruscamente, causando un gran ruido. Ante ella y ante los aterrorizados aspirantes a becarios, se encontraba el joven héroe hijo del dueño de la agencia: Shoto Todoroki. No llevaba puesto su traje de héroe, sino que vestía un jersey de color beige, pantalones marrón oscuro y unos zapatos de cordones del mismo color. Con un magnetismo y una belleza que no era consciente de poseer, logró, como siempre, que todas las miradas se centrasen en él en un instante. Aunque en aquel momento no mostraba su semblante frío y seguro de siempre, sino una expresión amenazante en su rostro. Además, respiraba pesadamente, soltando el aire por la boca en grandes suspiros.

-¡Shoto! ¿Qué haces aquí?- La secretaria se dirigió al muchacho con gran confianza, ya que llevaba tantos años trabajando para su padre que le conocía desde niño- Es tu día libre, no tienes que...

-¿Dónde está?

-¿Qué...?

-¿Dónde está mi... Dónde está Endeavor?- La voz del joven héroe sonaba en susurros, pero muy amenazante.

-En... su despacho- La mujer señaló la gran puerta a su espalda- Pero está reunido, y tiene que entrevistar a estos aspirantes antes de la hora de...

-Que esperen- Murmuró Todoroki sin tan siquiera dirigirles una mirada- No pienso tardar mucho.

-Shoto, no puedes entrar...

-Desde luego que puedo- Avanzó a grandes zancadas hacia la puerta de madera maciza. Sin tan siquiera pensarlo un segundo ni llamar, el muchacho entró con gran rabia. La secretaria no pudo detenerlo. Lo último que vio antes de que el hijo de Endeavor desapareciese fue una carpeta que llevaba en la mano izquierda, y en la que no se había fijado antes.






Endeavor hablaba por teléfono en voz bien alta con algún socio extranjero. Su potente voz autoritaria resonaba por todo el despacho privado, que era enorme y estaba adornado con muebles de diseño muy caros y una gran alfombra de piel en el centro de la estancia. Aunque se estuviese riendo y pareciese de muy buen humor, Endeavor daba miedo.

Su risa se extinguió al descubrir cómo le estaba mirando su hijo, que había aparecido de forma inexplicable en su despacho. Conocía demasiado bien aquella mirada, y sabía que no traía nada bueno. Al fin y al cabo, Shoto la había heredado de él. Se despidió con cariño de su socio, prometiendo llamar de nuevo más tarde, y miró a su hijo de la única forma que sabía mirarlo, directamente a los ojos y con gran severidad.

-¿Qué haces aquí?- Habló con indiferencia pero también con autoridad- Sabes que tienes el día libre y tienes que respetar tu horario, como todos los trabajadores de esta agencia.

-¿Qué es esto?-Respondió su hijo con una increíble frialdad y levantado la carpeta que llevaba entre las manos. Endeavor pareció atónito unos instantes, tras los cuales las llamas de su cuerpo se agitaron. La rabia le consumía.

-¿DE DÓNDE HAS SACADO ESO?

-Es lo que te pasa por creer que eres el dueño del universo y que todo el que está a tu alrededor es imbécil. He entrado a tu despacho buscando el informe de un estúpido villano del tres al cuarto que capturamos la semana pasada y me he encontrado con todo esto- Shoto soltó la carpeta en el escritorio de su padre con un sonoro golpe- Sólo te lo preguntaré una vez más, ¿QUÉ ES ESTO?

-NO TE CONSIENTO ESA CHULERÍA. YA SABES LO QUE ES.

Shoto abrió la carpeta con brusquedad, y un montón de informes médicos, facturas y fotografías de lo que parecía ser un hospital se esparcieron por la enorme mesa.

-¿Fuyumi sabe esto? ¿Y Toya y Natsuo, lo saben?

-Por supuesto que lo saben. A diferencia de ti, tus hermanos tienen dos dedos de frente y son personas adultas e independientes que han comprendido que...

-¿Cómo has podido hacer esto?- Shoto evitaba mirar a su padre a la cara.

-¿Hacer qué, niño? ¿Una buena acción?

-¿Cómo has podido trasladar a mamá a una nueva clínica sin decírmelo?

-Es un asunto que no te concierne lo más mínimo, pero ya que lo has visto, sabrás que la clínica es excelente, está localizada en un pueblo precioso, pequeño y muy tranquilo, e incluye todo tipo de lujos y comodidades. Ha sido un cambio a mejor para tu madre, estar rodeada de campos y montañas le hará mucho bien.

-La has apartado de nosotros... ¿POR QUÉ?

-No seas un crío exagerado. Se puede ir al pueblo en uno de esos autobuses regionales, no voy a privarte de ver a tu madre... Aunque eso sí, se te acabó el estar más tiempo con ella que ocupándote de tus deberes de héroe. Ahora trabajas aquí, y si quieres llegar a ser el número uno, deberás esforzarte muchísimo más.

-No- Shoto alzó la vista, clavó sus ojos heterocromáticos en los pequeños ojillos azules y astutos de su padre y comenzó a recoger todos sus papeles- Ya no. No después de esto. Me voy.

-¿De qué hablas?- Su padre esbozó una sonrisa altiva- ¿Crees que puedes renunciar al trabajo o que voy a despedirte por una estúpida rabieta? Eres mi hijo, tienes un quirk doble. Jamás saldrás de esta agencia.

-¡TE HE DICHO QUE ME VOY!- Shoto golpeó el escritorio con uno de sus puños- ¡Me da exactamente igual lo que opines, si no quieres despedirme porque te encanta sentir que me tienes atado, considera esto como unas vacaciones indefinidas! No pienso volver hasta que sepa que mamá se ha adaptado bien y que está siendo bien cuidada.

-¿De qué hablas, niño? Tú no vas a ninguna parte. Tu madre ya lleva instalada unos días, no vas a cambiar nada...

-Déjame en paz- Shoto le dio la espalda a su padre y comenzó a caminar hacia la enorme puerta de madera.

-¿DÓNDE TE CREES QUE VAS?- Endeavor se levantó de su asiento, y con un solo movimiento, hizo salir de su brazo un enorme látigo de fuego que dirigió directamente hacia la espalda de su hijo.

De un solo giro, Shoto esquivó el golpe y con un amplio y rapidísimo movimiento de su brazo derecho, levanto un grueso y enorme muro de hielo que cubrió prácticamente toda la habitación, aislándole completamente de su padre.

-Te estas haciendo viejo- Comentó, con una sonrisa de satisfacción, mientras las nubes de su aliento inundaban la estancia.

Sacudiendo la escarcha que se había formado en su brazo derecho, Shoto salió del despacho para encontrarse con las caras de espanto de la secretaria de su padre y de los dos pobres becarios, que aún esperaban su ansiada reunión. El joven héroe caminó hacia la puerta, y se giró un segundo, con una adorable aunque pequeña sonrisa en la cara:

-Yo volvería mañana. La habitación está congelada, y para cuando Endeavor la derrita entera,creo que estará bastante cabreado, por lo que no es probable que os conceda la beca. Suerte.

Y salió de la agencia de su padre sin mirar atrás ni una sola vez.


El lenguaje de las flores [TodorokiXLectora]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora