Capítulo 3

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Después de aquella conversación de adolescentes, el pueblo continuó con su vida igual que siempre. Hana no notó ningún cambio especial, ni vio a Todoroki por ninguna parte. Llegó incluso a pensar que todo lo que las chicas del club de héroes le habían dicho era tan solo un rumor, que finalmente ningún héroe profesional y menos uno tan famoso como Shoto se mudaría a aquel pueblo.

Un par de días después, el alcalde se presentó en su floristería y le encargó el mismo ramo que ya le había pedido Mei. Hana le dijo que las rosas eran flores caras y que seguramente las niñas del club no podrían permitírselo , pero el alcalde le aseguró que todos los gastos para la ceremonia de bienvenida correrían a cargo del ayuntamiento.

A Hana le parecía muy injusto que se gastase dinero del ayuntamiento en algo así, pero decidió callarse y aceptar el encargo ya que al fin y al cabo se trataba de trabajo. Se esmeró en hacer un ramo grande y muy bonito en los siguientes días, ya que amaba las flores y en el fondo tenía la pequeña esperanza de que el héroe apreciase su aportación.

Cuando llegó el día en el que se celebraba la fiesta de bienvenida para Todoroki, Hana no salió de casa. No le gustaba la fama exagerada de los héroes y además se mareaba en los sitios llenos de gente, así que salir a la calle el día en el que todo el pueblo se reunía no era una gran idea. No abrió la tienda y pasó un día tranquilo en casa intentando no pensar en qué pasaría si se encontraba a Todoroki por el pueblo.

Sin embargo, un par de semanas pasaron y Hana no vio al héroe ni una sola vez en el pueblo. Aunque las chicas del club estaban más ruidosas que nunca y todo el mundo parecía muy contento, ella llegaba incluso a dudar de la existencia del héroe, ya que no había ni rastro de él. Sin embargo, aquello pronto cambiaría para siempre.

Una mañana cualquiera en la que la tienda estaba vacía, Hana estaba en el almacén ordenando y limpiando cuando oyó la campanilla que indicaba que un cliente había entrado. Apresurada y con el delantal puesto, salio a la tienda sacudiéndose la ropa:

-¡Buenos días! ¿En qué puedo ayu...?

Hana enmudeció. Shoto Todoroki estaba frente a ella. Llevaba puestas unas deportivas, unos pantalones negros y una camiseta blanca con las mangas de color azul, la cicatriz que le ocupaba medio rostro era perfectamente visible, y aun así resplandecía. Era mucho más guapo de lo que Hana recordaba, y eso que había estado enamorada de él... Pero de eso ya hacía años. Hana sacudió la cabeza para intentar centrarse, y sobre todo se esforzó por mantener la compostura.

-¿En qué puedo ayudarle?

El chico la miró, tranquilo pero de forma algo fría. Hana sintió que aquellos ojos de colores distintos la atravesaban.

-Quería preguntarle acerca de eso- Todoroki señaló un pequeño cartel que colgaba de la pared- Ahí pone que se hacen ramos grandes personalizados...

-Sí, puedo hacer un ramo con las flores que prefiera- La voz de Hana temblaba . No podía creer que él estuviese allí realmente.

-¿Podría escoger la opción del ramo personalizado, pero de tamaño pequeño en vez de grande?

-Oh... Es algo inusual, pero supongo que podría hacerlo. Aunque por el tamaño tan sólo podría incluir tres tipos de flores distintas, como mucho...

-No hay problema, se lo agradezco. ¿Podría echar un vistazo a las flores?

-Por supuesto... Mire cuanto quiera, la tienda está a su disposición.

-Gracias.

Todoroki comenzó a pasear lentamente entre las flores, y Hana no pudo hacer más que mirar al suelo. No tenía valor para mirar a aquel muchacho a la cara, sentía que el corazón se le iba a salir del pecho y que no podría ni hablar si quisiera. Al cabo de un par de minutos, se dio cuenta de algo.

No oía nada. La tienda estaba en absoluto silencio, por lo que eso significaba que su quirk no estaba funcionando, ya que no oía los pensamientos de Todoroki. Hana no se asustó, ya que conocía bien su quirk y no siempre funcionaba inmediatamente. De hecho, nunca funcionaba a la primera a no ser que la persona fuese muy amistosa y extrovertida, y se veía a simple vista que Todoroki era un chico muy reservado. Se concentró para activar su poder al máximo, pero no consiguió oír nada más que el silencio que envolvía la tienda. Con un suspiro, se rindió al mismo tiempo que el muchacho se acercaba de nuevo al mostrador.

-Creo que me he decidido.

-Muy bien, dígame- Hana caminño torpemente hacia las flores rezando para no tropezarse ante Todoroki mientras él señalaba tres cestas con flores.

-He escogido esas.

-¡Oh! Son pequeñas aunque muy bonitas. Pero- Hana ladeó la cabeza ligeramente- ¿No le parece que las tres flores son muy parecidas? Todas blancas o de color amarillo muy claro. ¿No preferiría añadir algún toque de color o tal vez alguna flor más grande y vistosa?

Todoroki dejó pasar algunos segundos en silencio, tras los cuales murmuró con mucha calma:

-No. Así estará bien.

-Disculpe... Por supuesto, su elección es perfecta- Hana se ruborizó y evitó mirar a los ojos a Todoroki. Se sentía avergonzada por haber cuestionado su decisión- Enseguida prepararé el ramo, sólo tendrá que esperar unos minutos.

Hana se apresuró a terminar el encargo mientras el héroe esperaba en silencio. Cuando se lo entregó, cuidadosamente envuelto, él lo miró y asintió, conforme.

-¿Cuánto durarán sin marchitarse?

-Seguramente una semana. Tal vez duren un poco más, pero son flores pequeñas así que no estarán así de bonitas mucho más tiempo.

-Bien. Entonces volveré cuando se marchiten.

Hana abrió los ojos de par en par.

-¡C-Claro! Vuelva siempre que desee.

-Gracias. Odio las fiestas y los homenajes, pero el ramo de rosas que me dieron el dia que llegué era muy bonito. ¿Lo hizo usted?

Hana asintió mientras toda su cara se ponía tan roja como la mitad del pelo del muchacho.

-Se lo agradezco. Adiós.

Para cuando Hana pudo tartamudear "¡Gracias, vuela pronto!" como hacía con todos los clientes, Todoroki se había ido. La muchacha se dejó caer en el mostrador, resoplando y sintiendo que su corazón se salía del pecho.

-Maldita sea....¿Cómo puede afectarme tanto?- Hana se esforzó por recobrar la calma- Realmente está aquí... Y ojalá esas flores se marchiten pronto...- Sacudiendo la cabeza para volver a concentrarse, Hana volvió a limpiar el almacén, intentando olvidarse de Todoroki, lo cual fue imposible.




El lenguaje de las flores [TodorokiXLectora]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora