capitulo 2

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Kris miró al chico que dormía en su cama, lo tapó con una de las sabanas y salió del cuarto dirigiéndose a su despacho, donde ya lo esperaba su hermano con una sonrisa en el rostro.

-¿Qué tal es? –preguntó este terminando de liar un cigarro el cual su hermano le quitó nada más terminarlo -¡Oye! Eso es mío.

Pero Kris ya se lo había llevado a la boca y lo había encendido dando una fuerte calada y se recostaba en el sofá paralelo al de su hermano que había empezado a liarse otro. La sonrisa de Kris se extendió por su rostro y Kai le dio un golpe en el brazo.

-Si estas así es porque tiene que ser realmente bueno. ¿Me dejas que lo pruebe?

Kris le dio una patada en la espinilla:

 -Kai, como lo toques te mato.

Kai que estaba retorciéndose por el dolor asintió y se encendió el cigarro.

-¿Yo no puedo tocar al chino pero tu si disfrutas de mis juguetes? Eres un mal hermano.

Kris se inclinó hacia delante y cogió de la barbilla a su hermano, soltando el humo del cigarro y mirándolo directo a los ojos, esos ojos que eran lo único que compartían en el físico.

-Si me dejas jugar un rato con tu favorito tal vez te deje tocar a Zitao.

Kai lo apartó de un manotazo y se levantó. Fue hacia la mesa y le tiró una carpeta a su hermano.

-Aquí están los datos que me pediste –iba a salir de la habitación cuando se giró a mirar a su hermanos de nuevo –mañana viene el médico a ver a Zitao, así que no te pases demasiado. Aun tenemos que comprobar que la zorra de su hermana no nos engañó.

Kris lo vio salir, y sacó de entre los papeles que habían en la carpeta un archivo con datos de Zitao y su familia.

-No creo que me engañara –le dijo a su hermano que paró en seco –estaba demasiado apretado.

Kai se dio la vuelta encendiendo su cigarro y aspirando el humo que sabía que acortaría parte de sus días.

-Felicidades hermano, te has follado un culo virgen.

Y de un sonoro portazo salió de la habitación.

Zitao era el hijo de una familia de clase media, sus padres le estaban pagando los estudios universitarios, él había tenido varios trabajos de medio tiempo cuando aún estaba en china. Era el menor de dos hermanos,  solo estaban él y su hermana. No tenía ninguna enfermedad y era imposible que Kris se contagiara de algo puesto que según sus investigaciones el chico solo había tenido una novia, y al parecer no habían llegado a más que simples roces y caricias. Aun así era manía de Kai el llamar al médico cada vez que llegaba algún juguete nuevo puesto que uno de sus subordinaros había sido contagiado por uno de miles de juguetes sexuales que tenía su padre antes de que les dejara el negocio a ellos dos.

Kai era el heredero de la inteligencia de su padre y en cuanto a precavido era idéntico a su madre. Kris por el contrario tenía la mente fría de de su padre y era tan calculador como su difunta madre. Eran hermanastros, pero algo tenían en común, que no se traicionarían entre ellos. Los dos habían decidido llevar juntos ese negocio y así sería. Dejó la pequeña carpeta sobre la mesa y se recostó mas cómodamente en su asiento, mirando la preciosa lámpara de telaraña que había comprado la madre de Kai y cerró los ojos. Seguramente se quedaría dormido de nuevo en ese cómodo asiento.

La manera que tuvo de despertar no fue la más agradable que había tenido en su vida. Se había caído de esa enorme cama en la que había dormido de manera muy cómoda hasta que un golpe en el abdomen lo tiró revolviéndole el estomago. Se llevó una mano al sitio donde lo habían golpeado y la otra a la boca pues una arcada amenazaba con hacerle echar lo poco que le quedaba  en el organismo.

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