capitulo 3

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Kyungsoo se sentía como una mierda a cada día que pasaba en esa casa, veía ir y venir a los pequeños juguetes de Kris y de Kai. Todos habían durado poco, Kris había conseguido lo que quería de cada uno de ellos, al igual que Kai y en seguida se deshacían de ellos o acababan matándolos. Pocos eran los que volvían a casa, intactos, solo los más jóvenes o los niños que de vez en cuando se veían obligados a tomar como rehenes.

Kyungsoo odiaba ver a los niños, cada vez que llegaba uno automáticamente lo ponían a su cargo y él ya estaba suficientemente martirizado psicológicamente como para aguantar a un más peso sobre sus hombros.

Desde su llegada a la casa, los juguetes habían cesado. Ahora solo era él, Luhan y el recientemente llegado Tao.

Luhan era compartido. Aunque ese pobre chico ya no sabía lo que hacer para que lo dejasen tranquilo. Había sacado de sus casillas a Kris en más de una ocasión, pero en cierto modo tenía algo de inmunidad en la casa por lo que solo se llevaba palizas que lo dejaban en cama un par de días pero enseguida volvía a las andadas.

Su Kyungsoo se sentía mal dentro de esas paredes de hormigón, Luhan se sentía el triple de asqueado. Él no deseaba esto, como ninguno de los que estaban ahí, pero el caso de Luhan era algo que jamás se había visto en esa casa.

El hermano de Luhan era uno de los juguetes sexuales del padre de Kai y Kris… no, juguete no, era su amante, uno de tantos, pero también tenía una gran deuda. Lo que nadie sabía, ni el propio hermano de Luhan al parecer, era que él era un “hombre concebido”; así llamaba la sociedad a los hombres como él.

El hermano de Luhan había quedado embarazado del padre de Kris y al nacer la criatura había muerto desangrado en la cesárea.

Automáticamente buscaron a Luhan y este fue apresado bajo el mando de Kris y por si fuera poco ahora tenía que cuidar de un sobrino y del hermano de su captor.

Estaba claro que en los planes de vida de Luhan jamás se habría imaginado como juguete sexual y a cargo de un bebé, el cual era Kyungsoo el que lo cuidaba la mayor parte del tiempo.

Como en ese mismo momento, se encontraba en la cocina, preparando el biberón para el pequeño LiJae, que seguro estaba a punto de despertar de su siesta.

Kyungsoo se frotó los ojos con cansancio, estaba claro que él estaba en una posición muchísimo mejor que la de Luhan pero aun así él tampoco merecía eso. No merecía haber sido engañado de tal manera. Y mucho menos por Kai… su Kai, su Jongin…

-¡Hyung!

Kyungsoo se giró al escuchar la voz de su novio, era un año menor que él, pero le sacaba una cabeza entera. Su novio, Kim Jongin, el chico más deseado de la facultad, y era suyo, de Do Kyungsoo, un simple nerd con suerte.

Kay llegó a su lado y lo besó en los labios, como todas las mañanas. A pesar de llevar ya un año juntos, a Kyungsoo le seguía dando vergüenza que hiciera esas cosas en público.

-Kyungsoo-hyung –le ronroneó al oído mientras acariciaba su espalda, descendiendo hasta que llegó a su trasero y lo apretó con ambas manos –Hoy es nuestro aniversario~

-¡Yah! Kim Jongin las manos quietas.

Lo señaló con un dedo acusador mientras lo empujaba, pero le acarició una de sus bronceadas mejillas cuando hizo un adorable puchero.

-Tengo una sorpresa para ti –le dijo abrazándolo –pero tendrás que esperar a la noche.

Kyungsoo saltó en sus brazos emocionado.

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