capitulo 05

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Metrónomo

Tao miró con cara de horror el monitor. No, eso no podía estar pasándole a él.

¿Qué había hecho él para merecer tantas desgracias? ¿Qué le había hecho a su hermana para que lo hubiese de esa manera?

Todo parecía ir en su contra. Lo secuestran, lo drogan, abusan de su cuerpo, le dan una paliza, intentan violarlo, lo castigan, lo azotan, lo obligan a follarse a una persona y ahora se espera un bebé.

¿Qué mas mundo? ¿Qué más le ibas a dar?

-Chen, ¿estás de coña? –Kris estaba enfurecido, Tao tenía miedo de que lo golpeara, eso ya sería algo más a la lista de males – ¿Me estás diciendo que Tao es un jodido engendro?

Tao lo miró con rabia. ¿Acababa de llamarlo engendro cuando todo eso era culpa suya? No se contuvo y le dio una bofetada que dejó a Kris con el rostro ladeado.

-¡Cállate maldita sea! –Gritó –Todo esto es culpa tuyo maldito bastardo. ¡Si hubieras hablado con mis padres ellos habrían hecho lo imposible por pagar la deuda!

La mano de Kris se alzó en el aire, nadie le pegaba y mucho menos uno de sus juguetes, por más bueno en la cama que fuese. Tao iba a recibir el golpe pero Chen se puso entre ambos sujetando su brazo.

-¡Kris! ¡Podrías hacer que pierda al bebé si lo golpeas!

-¡Me importa una mierda! –Estaba furioso, quería partirle la cara a ese mocoso –Me importa muy poco esa cosa que está creciendo dentro de mi juguete.

-¿Juguete? –Tao se había puesto en pie y se había alejado de él temeroso –Yo no soy un juguete aunque me trates como uno, yo tengo sentimientos. ¿Acaso no te importa nada jugar con las personas?

Kris comenzó a reírse y empujó a Chen caminando hacia Tao. Chen gritó a su espalda pero a él no le importó y sujetó a Tao del brazo y lo estrelló contra la pared más cercana y acercándose a su oído le dijo:

-¿Quieres saber la verdad? –su voz sonaba tan ronca en su oído que se estremeció por el miedo –Tus padres te vendieron a mí. ¿Crees que no fui a reclamarle a ellos? Claro que sí. Pero ellos me dijeron que no tenían dinero para pagar por su hija, y para salvarla te vendieron a mí. Me dijeron dónde podía encontrarte, quienes eran tus profesores y tus amigos más cercanos. Me aseguraron que eras virgen y que seguro que disfrutaría mucho contigo –Kris lo miró arrugando las cejas cuando vio los ojos del chico, llorosos y temblando del miedo -, tanto confiabas en ellos y mira donde estas ahora.

Tao agacho la cabeza, mirando al suelo entonces se subió la camisa mirando el líquido azul de su estómago. Kris miró también su vientre. Tocó la sustancia y comenzó a llorar abiertamente.

Golpeó el pecho de Kris, eso no podía estar pasando, sus padres no, ellos eran lo único que tenían y lo vendían de esa manera.

Que cruel.

Todo era demasiado cruel.

Las lágrimas salían de sus ojos, ya no le quedaban fuerzas pero seguía golpeando el pecho del mayor mientras sentía que se derrumbaba, calló frente a él de rodillas y se abrazó a sus piernas, buscando consuelo.

A pesar de todo, él lo había ayudado. Le había robado su virginidad y la dignidad, pero al menos habían intentado ser amable con él. Había sido cuidadosa su primera vez, no había dejado que lo violaran. No lo había vendido aunque sí lo amenazó con hacerlo. No había sido descuidado. Se había preocupado, había tenido humanidad, y ahora estaba esperando un bebé suyo.

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