Presente
La puerta de metal sonó dos veces, el oficial Rodríguez se levantó disculpándose por la interrupción, para después abrir la puerta, un hombre de piel blanca y cabello marrón oscuro se asomó por ella, llevaba prácticamente la misma ropa que él unos pantalones de vestir negro oscuro, con una camisa blanca de botones una corbata y un esmoquin arriba de color negro. Mis ojos buscaban con furia para poder ver hacía fuera. Pero me sentía expuesta de todas las formas posibles, débil, mucho más que antes, mis nudillos me dolían como la mierda, estaban agarrando un color morada al pasar el tiempo, me pase la lengua por los labios, sintiendo lo seco que estaban. Intente agudizar el oído para poder escuchar de qué hablaban entre susurros, pero no logre escuchar más que simples murmullos.
-Quiero hablar con un oficial-Dije histérica, entrado, vi a todas partes sintiendo como todos me miraban, esto no podía suceder, ella era una maldita cobarde, una mujer se aproximó a mí con rapidez, sentí mi cara latir, me dolía mi rostro con fuerza.
-¿Qué le ha sucedido?-Me pregunto la mujer, viendo seriamente mi rostro.
-Una chica me ha agredido-Dije, intentando calmarme un poco, centrándome en respirar.
-¿Cuál es su nombre?
-Mi nombre es... Abril Vidal
-Ok, déjeme buscar una libreta para anotar, pase por aquí-Me dijo, caminando delante de mí, entonces sentí como mi celular empezaba a vibrar en mi bolsillo, entre en un cubículo donde había un escritorio lleno de pilas de papeles, la mujer los movió para que se pudiera ver su rostro y ella pudiera ver el miro, tuvo que poner algunos en el suelo-. ¿La conoce?
Me preguntó, buscando un bolígrafo, deje escapar un suspiro ante la pregunta, claro que la conocía, quería gritar su nombre al aire, ella no sabía lo que hacía, nos iba a arruinar la vida a todos, no era ni capaz de verme a los ojos cuando le pregunte porque, baje la vista a mis brazos, viendo todos los rasguños que reposaban en ellos.
-Sí-Dije, por fin.
-¿Cuántos años tiene?
-Diecisiete años-Le dije, la mujer levanto la vista de la libreta viéndome a los ojos, alce las cejas exasperada, cruce mis brazos colocándolos sobre mi pecho.
-Es una chica-Me dijo, pero más insinuando una pregunta.
-Ni modo que va a hacer un sexo indefinido-Le solté.
Ella miro hacia otro lado.
Mi teléfono vibro otra vez y lo saque de mi bolsillo, viendo la imagen de Mark en la pantalla, le corte apagando el teléfono, no me iba a arrepentir de esto.
-¿Cómo la agredió?
-Me apunto con un arma-Le dije lentamente, vi como sus cejas se alzaron-. Después me golpeo con ella...
-Una chica de diecisiete años en posesión de un arma-Me interrumpió, viéndome a los ojos, pero vi que me creía de verdad, sabía que la pinta que tenía no era buena.
-Llego hacía mi a gritos y después me empezó a golpear.
-¿Cómo es la chica, sabe su nombre?
-Sí es de estatura media, de piel morena, cabello negro azabache...
-¿En dónde se encontraba usted?
-Estábamos por la montaña del este, con nuestros autos un grupo de amigos, ella llego en un auto y empezó a gritarme.
-¿Y la golpeo con un arma?-Me preguntó, parecía que intentaba hallarse en la historia.
-No creo que sea una persona completamente estable.
-Está bien, ¿dígame su nombre?
-Se llama Beca... Beca Mercedes-Susurre, la mujer dejo de escribir, levanto la mirada viéndome a los ojos.
-¿Algún problema?
-Esa chica ya está aquí-Me dijo, sin apartar la mirada de mí.
Mi piel se puso de gallina, lo iba a hacer.
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Cegada por la oscuridad
Teen FictionPuedes seguir... Después de todo puedes seguir... No sabíamos si las decisiones que tomábamos estaban bien o mal, cuando ya todo estaba jodido y cuando ya éramos seres dañados de mil maneras distintas. Un grupo de chicos quedan uno noche, para habla...
