Capítulo 1

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Pasado

-Solo les quedan tres minutos, pero no se apresuren, está prueba final decidirá en gran parte con cuanto pasan la materia...-La voz de la Señora Vance retumbaba en mis oídos, mientras escribía las últimas respuestas del examen.

Quería tan solo hacerla para pasar a la siguiente y después a la siguiente después de esa.

Vi mi reloj que dejaba ver que tan solo quedaban dos minutos, moví mi lápiz con velocidad, mientras terminaba la pregunta y pasaba a la siguiente, pero en la siguiente sentí como mi mente se quedó en blanco... << Ahh >> Intentaba repetir cada uno de los párrafos que me había aprendido, sintiendo como perdía los estribos- Respira con calma- Me dije a mi misma, pensando severamente, evitando ver el reloj, vi el papel agarrando el lápiz con fuerza, escuchando como la profesora se levantaba, leí la pregunta lentamente buscando una respuesta en mi mente, hasta encontrarla, la campana sonó y pude escuchar varios lamentos y quejas, mientras yo solo me centraba en escribir.

-Dejen todos sus exámenes en la mesa-Dijo la Señora Vance, caminando por las filas, para cerciorarse de que habían dejado de escribir.

Intente apagar mis oídos para dejar de escuchar las mochilas al ser movidas y las personas levantarse de sus asientos.

-Señorita Mercedes deje de escribir-Escuche como me decía, su voz sonaba severa y quejumbrosa.

-Solo unos segundos-Le suplique sin dejar de escribir.

-Si no deja de escribir en este instante le bajo cinco puntos en la prueba-Dijo finalmente, solté el lápiz de inmediato escuchándolo caer en el suelo, podía sentir la sonrisa de la Señora Vance formándose en su rostro, mientras me reprimía a mí misma de soltarle un par de insultos.

Agarre mi mochila levantándome del asiento con rapidez, levantando el lápiz del suelo y recogiendo mi examen para depositarlo en el escritorio de Vance al voltearme habían dos personas detrás de mí dejando sus exámenes.

Pero seguía química así que no sabía que tanta paz había conseguido de apenas liberarme de dos pruebas.

-Eso es todo...-Suspire, saliendo del salón, me sentía mentalmente agotada la verdad, pero a la vez orgullosa de saber de cuanta información había guardado en mi cerebro este día, sintiendo la emoción de solo faltar dos semanas para que terminaran las clases.

-¡Oye Beg!-Escuche que alguien gritó, me voltee rápidamente encontrándome con una chica pelirroja con ojos marrón claro y tez blanca observándome.

-¿Sí?

-El profesor William te ha citado en el salón de Dibujo Técnico-Dijo, viéndome a los ojos para después seguir su camino.

-Ok-Dije por la bajo, aunque no me escucho, porque ya se hallaba muy lejos de mí.

Camine hacía dibujo técnico sintiendo los golpes de ir en el sentido contrario de la marea, ya que todos iban saliendo y yo iba en sentido inverso.

Cuando llegue al salón estaba completamente en silencio, abrí la puerta sintiendo el aire acondicionado tocar en mi cara, entre viendo al profesor William sentado en su escritorio, el profesor William era regordete de tez morena muy oscura, completamente calvo, al entrar levanto la vista, dirigiéndome una sonrisa, se levantó con un poco de dificulta por su barriga que chocaba un poco con el escrito que hizo que una sonrisa pasara por mi rostro pero fugazmente.

-Hola Beca-Me saludo, aproximándose a mí y estrechándome su mano.

-Hola profesor, una chica dijo que quería hablar conmigo.

-Sí, he querido en cargante de la charla de la graduación.

Sentí que mi estómago se revolvía.

-¿Perdón?

-Si Beca, a ti, no creo que haya persona más indicada, estás solicitando una carrera de literatura y como tengo entendido ya piensas enviar un manuscrito de una de tus historias a editoriales, has estudia aquí por muchos años, una de las mejores en tu clase, el colegio se sentirá orgulloso de ti después de que te gradúes.

-Ahh...-Dije, dudando de su decisión.

-El miedo escénico es lo de menos, las personas... solo estarán viendo tu... túnica-Dijo, soltando la última palabra con entusiasmo, la sonrisa no se le iba de la cara.

-Está bien, si usted cree que es lo correcto.

-Eso quería escuchar-Respondió con felicidad-. Ahora tengo que volver al trabajo.

-Claro-Le dije, observando cómo volvía hacía su escritorio.

Me dirigí hacía la puerta abriéndola, notando que ya no había nadie circulando por los pasillos.

Salí de ahí, escuchando como el aire batía fuertemente las hojas de los árboles y azotaba mi cabello, llevándose con el cualquier cosa que se dejaba. Sentí mi cabello revolotear de un lugar a otro, camine hacía la parada de autobús, siendo consciente de las grandes nubes grises, de cómo el tiempo había cambiado de un momento a otro.

Cegada por la oscuridadWhere stories live. Discover now