capítulo 2

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—¿Qué...?– salio de los labios de Zero.

Ni bien despertó, recordó lo que pasó la noche anterior y solo se apresuró a arreglarse y ir a preparar el desayuno, desayuno en el cuál le dijeron que debería ir a un instituto, ya que alguien no quería que estuviera solo después de la noche anterior, por lo cual estaban proponiendo que fuera al instituto de la pequeña demonesa.

—Si, sería una gran oportunidad Zerin... Además podría proteger tu hermoso trasero hasta que estén preparados para que mi lindo hermano te la me...– Zero la interrumpió con sus mejillas rojas.

—¡Alto!, ¡Stop!, ¡Detente!, Lo entendí a la primera–

Zero cubrió su cara con su antebrazo derecho, tratando de ocultar su sonrojo.

—Vamos Zero, será buena idea– Asami retiró el brazo de Zero y agarró su barbilla con sus dedos, haciendo que lo mirará– Así como ella dijo... Te estaría protegiendo para mi– Zero volvió a sonrojarse.

Asami sonrió, y vio como Zero trataba de sacarse del agarre en su barbilla, así que utilizo un poco más su fuerza y acerco su cara con la suya, respirando así el mismo aire.

—I... iré–

—Bien–sonrió– ve a alistarte, que se hace tarde.

—¡¿Qué hay de los papeles?!–

—Ya estaban listos... Solo esperábamos que fueses por la buenas– miro su reloj y luego a Zero– lo siento pero me tengo que ir, volveré para la cena– vio como Zero bajaba la cabeza, mientras su pelo cubría sus hermosas amatistas, y sin dudarlo lo cogió de la cintura, lo volvió a acercar a su cuerpo mientras que con su mano libre tomo su barbilla obligándolo a verlo, para luego plantarle un beso.

Minutos después abandonó la cocina, dejando a un Zero en el piso, sonrojado, con su corazón a mil, con mariposas en el estómago y su cuerpo temblando, ¡Ese hombre era un pecado horrible!, En tan solo segundos lo hizo caer para luego de minutos soltarlo del limbo al que lo había sometido.

—Ya, ya– la demonesa le dio leves palmadas en el hombro, para tratar de calmarlo– Asami se pasa, consiguió más de quinientos golpes con ese beso–

—¿Qué quieres decir con eso?–

—Pues mira, cuando besas a alguien consigues hits o golpes, como en un videojuego solo que en la vida real...–

—Esa explicación no sirve...–

—Lo se... Bueno es hora de irte a cambiar–

—Bien–

Zero fue a su cuarto para darse una baño corto, para luego cambiarse con el uniforme. Blanco y negro eran los colores dominantes, casi similares a los de la clase nocturna, solo que el diseño era levemente diferentes, fue hasta la cocina y encontró a la demonesa comiendo de la nevera.

—Ya... Eso explica lo de la comida desaparecida–

Ella lo miro, mientras se devoraba una sandía.

—Si Asami te viera, no te dejaría ir porque ya no serías virgen–

A Zero se le fue el alma pero luego los colores se le subieron.
Luego de que ella terminará la sandía se puso al costado de Zero y los transporto afuera de una mansión rodeada de árboles.
Ambos vieron una limoscina acercarse y luego aver cómo se abrían las puertas, subieron y cerraron las puertas.

—Zero, ¿Sabías que has mejorado tus poderes?–dijo ella .– Ahora estás a mi nivel de poder y de pelea ya me ganas desde hace mucho... Por cierto soy muy popular en la escuela además soy la presidenta del consejo–

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