Algodón de azucar

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Error me prometió que compartir las cosas te hacía sentir una especie de dulce. Justo ahora tengo un algodón de azúcar que él me compró.

"¿Quieres?" Le pregunto a Error extendiéndole un poco.

"No, es para ti, después de todo tú eres quien ama el dulce" me sonrió acariciando mi cabeza con un gesto sincero.

Yo solo lo mire y comí el algodón de azúcar, no me sabía a nada pero aún así valía fingir que podía sentir algo.

Estábamos paseando cuando siento un poco de presión en mi pecho, siento el aire faltarme, miro mis bolsillos y no está mi inhalador.

Empiezo a tener una crisis de asma, Error al verme se preocupa y me toma de la mano.

Empiezo a perder aire, miro a todos lados buscando una ayuda, en eso veo a Error sacar de su mochila un inhalador y dármelo a lo que yo rápidamente me calmó.

"¿Como tienes...?" Pregunté al sentirme mejor.

"Aprendí que es bueno cargar un inhalador cuando vas con alguien que tiene crisis y se olvida su propio inhalador en su casa" sonrió haciendo que me apoye en él y llevarme a una banca.

"¿Alguien sufre asma de tu familia?" Pregunté.

"No, pero tú la sufres, así que siempre debo estar preparado"

Lo mire y me asusté, ¿Como sabe tanto de mí?

Estaba nervioso y angustiado, tras luego de hablar un rato sobre cosas de la escuela y notar que él sabía mas de mí de lo que podía siquiera recordar, es como si él me conociera de los pies a la cabeza.

"Error ¿Por qué sabes tanto de mí?" Le cuestione algo serio.

"Lo siento si te resulta raro, suelo observar mucho, te conozco de niños pero no volvimos a hablar mucho, solo te he visto pero no me acercaba. Eres alguien importante para mí" me contestó sin dudarlo tomando mi mano a lo que yo me aparto.

Pero antes que me pudiera despedir por qué me tenía a mi hogar que ir vi a lo lejos a mi hermanastro caminando enojado.

"Error vete ahora... Por favor" le sugerí aterrorizado.

"Ya veo, ese es quien te tiene tan maltratado" dijo tomando mi mano con fuerza y parándose para luego colocarme encima de la banca.

"¿Qué haces?" Le susurré.

"Solo sube a mi espalda, rápido" me ordenó a lo que yo accedí sin pensarlo o meditarlo.

Sentía la respiración de error apurada, los gritos de mi hermano por detrás, error estaba corriendo mientras yo tenía mis brazos alrededor de su cuello aferrándome sin dudar aquello.

"Ya casi llegamos" dijo error entre respiros agitados.

Y en esos momentos por unos segundos sentí como el viento me acariciaba el rostro y veía el cielo de un resplandor profundo.

Sentí que el mundo tenía color... Es como si alguien me alejara de todo mi dolor...

Fue un acto dulce... Gracias Error...

Caramelos //ErrorInk//Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora