Drew observaba dudoso a Gwen, su mente se debatía entre hacer o no hacer aquello que habia estado pensando. Gwen era atractiva y parecía una agradable persona, pero no le gustaba. De cualquier forma, la invitaría a salir y luego le diría que no estaba interesado de la mejor forma sin ofenderle ni mucho menos hacerla sentir mal.
—Ha llegado el momento —se alentó a si mismo ante de caminar hacia donde se encontraba. —¿Te gustaría salir conmigo?
—Te envió Jen ¿Verdad? —Gwen le sonrió tímidamente.
—Tal vez.
—Lamento que te hayas enterado de esa forma enserio es que... Sabes de todas formas te diré que sí. —le dijo antes de perderle de vista entre tantos alumnos.
—¿Scott? —pregunto alarmada al verlo ingerir un papel en la mochila de Jen.
—¡Ay! Me asustaste creí que eras Jen.
—¿Qué hacías?
—Una broma a Jen —mintió colocando una sonrisa falsa en su rostro para luego ver como la cara de Gwen pasaba de curiosa a afligida y alarmada.
—¡No lo hagas! Jen odia las bromas. —confeso y estiro su brazo con la mano abierta —¡Dame eso!
Scott no muy seguro de querer hacerlo se lo dio, la observo tirarlo sin ni siquiera mirar lo que decía, para su buena suerte, Gwen, era despistada o poca curiosa.
—Ven, tengo que darles una noticia a ti y a Jen.
Cuando la encontraron en la biblioteca no precisamente leyendo si no tomando fotos, Gwen la miro emocionada mientras que Scott se preguntaba si a todo el que le tomaba fotos no se daba cuenta.
—Tengo una noticia —susurro llamando la atención de Jen —Vamos afuera.
Jen trato de mostrarse sorprendida, aunque ya sabía de qué se trataba, aun así, estaba feliz por su mejor amiga. Cuando estaban en el pasillo Gwen no pudo aguantar más y dio su anuncio.
—¡Me invito a salir!
—Después de dos meses —susurro Scott en el oído de Jen.
—Shs, el caso es que lo hizo. —contesto lo necesariamente bajo como para que solo él la escuchará —¡Ya era hora! —hablo claramente haciendo que esta vez la escuchara Gwen quien la miro enternecida.
—Gracias, sé que tu ayudaste un poco.
—Bastante diría yo —susurro nuevamente Scott a Jen, ella solo rio levemente.
—La verdad es que tuve ayuda. —Confeso.
—¿De quién?
—Pues de Scott.
—Espera... ¿Cómo? —la cara de Gwen era la prueba completa de que, si contestaban aquella pregunta, tendrían que contestar unas veinte más.
—¡En la cita doble te lo contamos! —gritó Jen antes de jalar el brazo de Scott y salir corriendo.
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