Había una vez,
Una pequeña niña,
A la que no afectaba la vejez,
O como dicen los gallegos "meniña".
Todos los días,
Despertaba con voluntad,
Que en sí atraía,
La paz y la felicidad.
Sus cabellos castaños,
Relucían, al sol del otoño,
El cual hace años,
Que salió de su retoño.
Sus ojos preciosos,
Funden lo que observan,
De los momentos más tensos,
A los que más se reservan.
De su boca emanaba,
Un fuerte olor a Jazmín,
El cual alegraba,
A su chico sin fin.
De sus mejillas,
Salían varias pecas,
Como si fuera una chiquilla,
De las más bonitas princesas.
Le encantaba la música,
Porque entendía sus sentimientos,
De la línea más rica,
A los de más movimientos.
Le encantaba dibujar,
Sin duda cada obra,
Te hacía deslumbrar,
Y siempre estará haciendo otra.
Le gustaba vestir moderno,
Con la ropa desgastada,
Pero algo eterno,
Porque no está para ninguna pendejada.
Le gustaba lo antiguo,
Con sus líneas y trazados.
Así es como averiguo,
Con mucho agrado.
Le encantaba el tiempo,
Me pidió un reloj en cada sala,
Pero es que no le miento,
Se lo pondré hasta en la posada.
Y ahora ella es mi niña,
Ella es mi moza,
Ella es mi vida,
Y mi "caroza".
Mucho la quiero,
Mucho la amo,
Mucho la deseo,
Y ahora me dice "Chamo".
Gracias a una amiga,
Fue como la conocí,
Y aunque no quede miga,
Ese día no la reconocí.
Tal vez y seguramente,
Si tuviera un deseo,
Sería posiblemente,
Vivir con quién me morreo.
ESTÁS LEYENDO
Para amar debes soñar
PoetryDedicado a una persona muy especial, que nunca jamás volveré a presenciar.
