Alec es el hijo del temido Robert Lightwood.
Alec es el capitan del equipo de baloncesto. Lo cual lo lleva a tener una alta popularidad en la escuela.
Porque ser homosexual con un padre homofobico. Que te guste el teatro con un mejor amigo que lo...
Al día siguiente, Alec llegó con un ojo morado a clase.
Sus compañeros se creyerón la mentira de que había caido en la ducha, no era la primera vez que veian a Alec caerse. Así que era una buena escusa.
Aún con su ojo doliendo no se arrepentía de nada.
Aunque le doliera la cara cuando se movia en el entrenamiento, o cuando miraba fijamente la pizarra digital de historia.
Pero hoy no iba a ver a los chicos, iría a los entrenamientos. Solo hoy, por su padre, para que no se le ocurriera que no dijera que su hijo era un bebe llorón. Era por eso, no por que no podía mentir a Magnus a la cara. Si... era por su padre, seguro.
Centrarse durante el entrenamiento fue casi misión imposible, sus pensamientos vagaban solos hasta el teatro del instituto ¿Cuándo fue que perdió tanto el rumbo que se suponía iba a llevar su vida? No lo sabe, pero si sabe que Jace le mira preocupado mientras lanza su segundo triple, su puntería es , como casi siempre, perfecta. Pero su saltos han perdido fuerza, y Alec tira sin ganas.
Jace no sabe lo que le ocurre a su amigo, pero raramente ha entendido el comportamiento de Alec hacia algunas cosas, lleva siendo su amigo desde que eran críos, son como hermanos y aun así a veces no le entiende, lleva ocurriendo mucho más esto desde que Magnus Bane se presento en sus clases. Al Herondale no le faltan motivos para pensar que es culpa de ese extravagante chico, y algo de razón tiene.
Aún así, Jace sigue preocupado, Alec se mueve sin sus habituales ganas por la cancha, arrastra los pies, y se queda paralizado cuando sus compañeros estan en el área de tiro, y, por mucho que a veces no le entienda, Alexander sigue siendo un gran jugador y eso no es normal.
Pero parece ser el único que se da cuenta de estos cambios, los demás siguen lanzando sus bromas de siempre, las animadoras siguen comportándose como siempre lo hacen.
Cuando acaba el entrenamiento Clary le va ha hablar, y es suficiente durante un momento para olvidarse de su mejor amigo, quien todavía sigue hablando con sus compañeros de equipo.
- Jace, para de comportarte como un marica, tenemos que irnos a la siguiente clase.
Y es justó ahí cuando algo cambia en la cara de Alexander, es algo muy sutil, y Jace no se da cuenta, por eso ríe con los demás.
-Alexander - El entrenador LightWood llama al capitán del equipo, como si no hubiese sido el quien hizo que uno de sus ojos este hinchado y adolorido - mi despechó ahora.
Y el corazón de Alec se detiene momentáneamente ante la cantidad lista de posibilidades que existen detrás de que su padre le llame, ninguna es buena.
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Matemáticas es un autentico suplicio, así que cuando les avisaron de que hoy no iban a tener clase por que la profesora no estabas e hizo una fiesta general, ya que podían sentarse como quisieran y hablar como quisieran.
Jace estaba con su grupo de compañeros de baloncesto y las animadoras, todo muy cliché pero tristemente real. Las risas dieron paso al silencio de repente. todas la miradas se dirigieron detrás de Jace, con suavidad el rubio se giro, para encontrarse con unos ojos casi felinos que lo miraban con reproche.
- ¿Y Alexander?
- Fue ha hablar con su padre.
Los ojos de Magnus se abrieron con sorpresa, mientras negaba con la cabeza muy superficialmente, como si la idea de Alec a solas con su padre fuera la peor idea de todas. Jace realmente no entendía por que esa cara, ni siquiera entendía por que se le había dicho nada en primer lugar.
Durante unos momentos Magnus le miro como si le pidiera que le dijera que eso era una broma.
-Ya te puedes ir yendo, creo que en la esquina de en frente del instituto estan buscando algún gatito, si sabes a lo que refiero - se burlo Jonathan, a lo que le siguió un coro de risas.
- Personalmente creo que tu harías muchísimo mejor ese trabajó. - Con un guiñó de ojo Magnus se había ido como por arte de magia.
Durante un momento el grupo se miro en silencio.
- ¿Llamó a Alec, Alexander? ¿No estoy loca verdad? le llamo Alexander
-Sí Camille, le llamo Alexander.
Sebastian y Camille se miraron poco antes de reírse juntos e intentar imitar la forma en la que el nombre de su capitán había salido de Magnus de forma tan natural