Diste un gran bostezo mientras estirabas los brazos por encima de tu cabeza sintiendo como se te saltaban los hombros. Era de noche y estabas sentada en el sofá, disfrutando felizmente de una maratón de noche de películas con el demonio/niño Dante. Era de esas raras noches en la que no tenían misiones y todo lo que él quería hacer era pasar un tiempo a solas contigo.
Tú también eras un poco de ave nocturna y decidiste que algunas películas serían un buen entretenimiento (por ahora). Así que miraste tus películas cursis acurrucada junto a tu novio. Dante se movió ligeramente, extendiendo su mano hacia su cerveza que estaba sobre la mesa de café. Su mano desnuda rozó tu rodilla y no pudiste evitar un escalofrío involuntario que sacudió tu columna vertebral hasta que te hizo dar un brinco. Te mordiste el labio para evitar que las risas escaparan.
Había una cosa que Dante aún no había descubierto sobre ti. Fuiste muy delicada. Lo mantuviste en secreto durante un tiempo y planeabas mantenerlo así por mucho más. Te sacaría de quicio si alguna vez lo descubriera y sería una cosa más que te haría sentir nerviosa a su alrededor. Ese hombre no necesitaba más municiones.
Dante notó tu reacción cuando su mano dejó de moverse hacia su bebida. Te miró, como si estuviera contemplando algo, antes de que una amplia sonrisa se asentara en tu labios. Oh no... no te gustó esa mirada.
-¿Eres cosquillosa?-
-No-, respondiste de inmediato, dándole una mirada cautelosa.
Estabas lista para disparar si tenías que hacerlo. No querías pasar por esto.
Dante sonrió. -Lo eres, ¿no?- Bromeó.
Por el rabillo del ojo, observaste como su mano extendida volvía a tu rodilla. Miraste al hombre de pelo blanco.
-No te atrevas- le advertiste.
Sus brillantes ojos azules se observaban con diversión. -Cosquillas, cosquillas-
Su mano rozó nuevamente tu rodilla y casi saltaste de tu piel mientras dejabas escapar una risa patética. En cuestión de segundos, Dante te tenía atrapado en el sofá mientras sus manos vagaban libremente por tu cuerpo.
-¡Dante para!- Gritabas.
-Vamos, quédate quieta...-
-¡No!-, te reíste con lágrimas en las esquinas de tus ojos.
Intentaste salir de debajo de él, pero era imposible.
-¡Para, eso hace cosquillas!¡Detente!- Dante se burló con una sonrisa juguetona, antes de lograr levantar tu camisa mientras bajaba la cara.
-¡Ah no!-
Él inhaló profundamente antes de soplar en tu estómago. Te reías como una niña y tus piernas se mostraban más agitadas mientras intentabas liberarte. Las lágrimas corrían por toda tu cara y tus costillas dolían por esas cosquillas. Después de un gran momento infernal de tortura, Dante te dio un descanso, apoyando su cabeza en tu estómago con una gran sonrisa. Tu risa comenzó a apagarse y fue reemplazada por una respiración pesada. Te sentías como si hubieras corrido una maratón. Pusiste una mano en la cabeza de Dante, pasando los dedos por su cabello blanco como la nieve. Escuchaste una carcajada y miraste hacia abajo para ver que Dante te estaba mirando.
-Nunca supe que tenías tal debilidad- Bromeó.
Tus ojos se entrecerraron,-No te pongas demasiado engreído, Dante. Podría encontrar el tuyo-
Dante se burló de la idea,-Lo dudó, nena-
-¿Estás seguro?- Preguntaste mientras tu mano se deslizaba por su cuello.
Le diste en la parte posterior de su cuello un pellizco, haciendo que el cazador de demonios salte de sorpresa. Aprovechaste su sorpresa cuando lo empujaste hacia el piso de madera. Te sentaste a horcajadas en su cintura con una sonrisa triunfante.
-Ahora es tu turno- Agregaste.
-¡No, espera, nena!¡Ten compasión! Jajajajaja Nena no, ¡Por favor deja de...!¡Esto no es justo!-
¿Quién diría que el hijo del Legendario Sparda, Dante, también era delicado?
By: PhilistiniPhagottini (Archiveofourown.org)
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One Shots of Devil May Cry
FanfictionVarías one shots que encontré por ahí, de nuestro gran cazador de demonios y su pandilla. La mayoría las encontré en inglés y las traducí, cuando las publiqué tendrán nombre de la autora y de donde la saqué. Así que disfruten de estas historias cor...
