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Ángeles y Demonios (DantexReader)

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Esa noche fue como cada noche en tu vida.

Caminabas a casa después de haber terminado tus compras nocturnas, para solo ser atacada por unos de esos molestos demonios rastreadores. 

-¡¿Qué los atrajo esta vez?! Probablemente el maldito olor de mi sangre-. Maldijiste, cuando tuviste que tirar la bolsa de suministros comestible mensual al primero de los tres demonios con forma de perro.

Ese movimiento te dio tiempo suficiente para sacar un par de cuchillas y conseguir una mejor posición de combate.

-Tres, tres de esos malditos perros. Al menos puedo manejar dos de ellos a la vez-. Dijiste antes de ponerte en batalla.

Pero los demonios habían aprendido de tus antiguos encuentros. Cuando esquivaste el primer ataque, los otros lograron empujarte hacía atrás. Y si no hubiera empeorado, aparecieron dos demonios más. Ya no tendrías oportunidad alguna.

En lo profundo de tu mente, maldecías a tu madre por enamorarse de un ángel, convirtiéndote en un nephilim y así siendo un bocadillo favorito de los demonios hambrientos. 

-Mierda, mierda, ¡Mierda!-. Maldijiste mientras huías de la pelea.

Tu plan era confundirlos con una maniobra rápida y desaparecer en la noche. Afortunadamente, hacer cursos de salto fue uno de tus pasatiempos favoritos. Gracias a eso fue fácil escalar la siguiente mejor salida de incendios, antes de subir las escaleras hacía el techo. 

En ese momento te podrías haber abofeteado por haber elegido un edificio bastante alto ya que los demonios pueden seguirte hasta allí. Y un salto desde el techo te convertiría en una buena papilla, ellos solo tendrían que lamerte.

Te habías atrapado a ti misma.

-¡Piensa! ¡Piensa estúpida! ¡Este no puede ser tu final!-. Gritabas mentalmente.

Y realmente había una última oportunidad para que huyeras.

-¡¿Pero qué pasa si me notan?! No quiero que me disparen por parecerme a un maldito misterioso objeto volador no identificado-. Siseaste para ti misma, mientras podías sentir la presencia de los demonios alcanzándote.

Mientras aún vacilabas sobre una mejor solución, tu sangre de ángel tomó la delantera. Tu espalda comenzó a doler y en sólo unos segundos, un par de alas blancas se abrieron a través de tu piel y de tu camisa nueva.

-Soy una estúpida-. Tartamudeaste con los dientes apretados antes de respirar hondo y correr hacía el borde del techo.

En el momento en que saltaste, cruzaste los dedos para que tus alas funcionen al menos esta vez. Y parecía que la suerte estaba de tu lado. Las alas evitan que caigas hasta la muerte, lo que te permitió deslizarte hacía el techo del otro edificio.

-¡Adiós, perritos!-. Aplaudiste con una sonrisa y alcanzaste el borde del edificio, mientras disfrutabas de la vista de los furiosos ladridos de los perros infernales.

Pero fuiste inmediatamente castigada por el karma. En lugar de tener un aterrizaje suave, chocaste contra una publicidad luminosa que se ajustó al techo del edificio. Lo último que viste, fueron tres palabras cubiertas de luz roja: 


Devil May Cry.



*****


-¿Qué te pasa muñeca?-.

La voz burlona de tu pareja te alejó de tus pensamientos.
Un par de ojos azules miraron los tuyos, mientras que un par de manos fuertes se apoyaron en el escritorio junto a tus muslos.

-Acabó de recordar el día en que nos conocimos, Dante-. Respondiste al hombre que tenías adelante, quién sonrió con satisfacción ante las imágenes que tus palabras crearon en su mente.

-Tsk, yo tampoco lo olvidaría. Una pequeña mujer desorientada con alas chocando contra mi tienda, siseándose después de que cuidé de ella lo mejor que pude-. Sonrió el famoso cazador de demonios.

-Me desnudaste pervertido. A una mujer completamente extraña-. Respondiste con una ceja levantada.

-Estabas sangrando y tenías alas, cariño. Simplemente te busqué por más heridas. No sabía que la vista sería tan agradable. Tú...-

Un rápido agarre de él te impidió darle un golpe al pecho.

-Tan tú como eras hace estos tres años-. Respondió Dante, solo para darte una sonrisa satisfecha. Tú sonreíste ante sus palabras.

-Lo mismo digo. Pero parece que en realidad fue un giro del destino lo que nos unió-. Dijiste antes de jalarlo para darle un beso.

Eso es cierto.

Ni él ni tú habrían apostado a que ustedes dos se convirtieran en pareja algún día.

Se dice que los ángeles y demonios no se llevan bien.

Pero, ¿cómo dice el dicho?

Los polos opuestos siempre se atraen. 


By: BlackOrchid1004 (deviantar.com)

One Shots of Devil May CryHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora