Al rato de que se fueron los gemelos, llegó mi mamá con una bolsa repleta de libros.
—¿Por qué tantos libros? —pregunté, abriendo los ojos.
—Para todo el año, hija. Ahora vamos a comprarte tu varita —dijo emocionada.
—Mamá, no sé controlar mis poderes —admití, preocupada.
—Aprenderás. Vas a ir a Hogwarts y te van a ayudar.
—Está bien... —respondí, un poco más tranquila.
En la tienda de varitas
Entramos a Ollivanders.
—Hola, ¿busca una varita? —preguntó el hombre, mirándome fijamente.
—Pues sí... no creo venir a comprar lechuga —respondí.
Mi mamá me dio un codazo.
—___, respeto, por favor —me retó.
—Perdón, lo dije sin pensar.
—No se preocupe —dijo el hombre, desapareciendo entre los estantes.
—Respetá a los demás —insistió mi mamá—. Yo te enseñé modales.
—Perdón... ya me disculpé.
—Espero que sea la última vez.
—Sí, mamá...
Al rato volvió con una varita y me indicó que la agitara. Lo hice... y un vidrio se rompió.
Me quedé paralizada.
—Perdón, señor... yo no quise —dije, llorando.
—No se preocupe, señorita. Suele pasar —respondió con calma, antes de irse nuevamente.
Volvió con otra.
La observó con atención.
—Aquí está... madera de cerezo, veintinueve centímetros y tres cuartos, núcleo de escama de dragón. Bastante flexible.
La puso en mi mano.
La levanté... y al moverla, todo lo que había roto se reparó.
Pero eso no fue todo.
La varita cambió ligeramente de forma, como si reaccionara a mí. En el mango apareció la figura de un león.
—Vaya... —murmuró—. Esa varita nunca había elegido a nadie. Debes ser una bruja muy poderosa.
—Gracias... supongo —respondí, sin poder dejar de mirarla.
—¿Cuánto es? —preguntó mi mamá.
—No se preocupe. Se la regalo. Llevo años intentando deshacerme de esa varita.
—Muchas gracias, de verdad.
Salimos de la tienda y fuimos a comprar mi mascota.
En la tienda de animales
—Hija, elegí la lechuza que quieras.
—Bueno...
Busqué durante un buen rato, pero ninguna me llamaba la atención.
Hasta que la vi.
A lo lejos, un águila marrón con tonos dorados.
Me acerqué lentamente.
Era hermosa.
Sus ojos se clavaron en los míos... y luego hizo una leve reverencia.
Me quedé sin palabras.
La tomé con cuidado y fui al mostrador.
—¿Está segura de que quiere llevarse eso? —preguntó el vendedor, nervioso.
—Eso es un águila. Y es hermosa. Tenga respeto —respondí, molesta.
—Lo siento... es que es muy extraña. A todos los que se acercan los asusta, grita, se descontrola...
—Conmigo no hizo nada de eso —dije, confundida—. Me la llevo. ¿Cuánto es?
—Te la regalo... ya no sabíamos qué hacer con ella.
—Gracias.
Salí de la tienda y busqué a mi mamá.
La encontré hablando con una mujer pelirroja de aspecto amable.
Me acerqué.
—Mamá, ya compré mi mascota.
—Ven, te quiero presentar a una amiga. Ella es Molly Weasley.
—Hola, un placer conocerla.
—Ay, qué hermosa sos. El placer es mío, querida.
—Bueno, ya nos vamos —dijo mi mamá, abrazándola—. Qué lindo verte.
—Adiós, amiga —respondió—. Y adiós, ___.
—Adiós...
Al llegar a casa, subí a mi cuarto y me tiré en la cama, agotada.
Mañana empezaría mi primer día en Hogwarts.
Giré la cabeza y vi a mi águila.
Tenía que ponerle un nombre...
Empecé a pensar... y me quedé dormida.
Me despertaron los gritos de mi mamá.
—¡___, apurate! ¡Tenés que llegar temprano!
—¡Ya voy!
Me levanté, me bañé y me cambié. Me puse un jean negro y una remera corta del mismo color. Me peiné, agarré mis cosas y bajé.
—Hija, vas a tener que irte con Molly.
—¿¡Qué!? ¿¡Por qué!? —pregunté, angustiada.
—No puedo ir. Tengo que cuidar a tu hermano y trabajar. Sé que entendés... te amo muchísimo, ¿lo sabés?
—Sí, ma... yo también te amo.
—Andá, Molly está afuera con su marido. Ellos te llevan.
—Bueno... chau.
Salí y vi un auto. Dentro estaban Molly y su esposo.
—Buenos días —saludé al subir.
—Vamos a la estación. Mis hijos nos están esperando —dijo Molly.
—Gracias por llevarme... y perdón por la molestia.
—No digas eso, es un placer.
Después de un rato, llegamos a la estación.
Bajamos mis cosas y caminamos hasta una pared.
—Tenés que atravesarla —dijo Molly con naturalidad.
—¿Qué? Me voy a matar...
—Confiá en mí.
Tomó el carrito conmigo y empezamos a correr.
Cerré los ojos, esperando el golpe...
pero nunca llegó.
Cuando los abrí, todo había cambiado.
Había chicos de todas las edades, corriendo de un lado a otro, familias despidiéndose, ruido, emoción...
No podía creerlo.
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La hechizera de hogwarts (Cedric diggory y Tu ) -EDITANDO-
RomanceBueno esta es mi nueva nove y espero que les gustee
