6.-Tren - editado

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Estaba impactada. No podía creerlo. Perdí de vista a Molly hasta que la encontré con unos chicos pelirrojos, que supuse eran sus hijos. Me acerqué.

—Molly, perdón por interrumpir... pero ahora, ¿qué hago? —pregunté, totalmente perdida.

—Oh hija, lo siento —dijo culpable—. Ahora subirás al tren con mis hijos. Te los presento: él es mi hijo menor, Ronald Weasley.

—Mamá, soy Ron —dijo, avergonzado—. Hola... un gusto.

—El gusto es mío, Ron —respondí, sonriendo.

—Y ella es mi hija menor, Ginny Weasley.

—Hola, mucho gusto —dijo Ginny, regalándome una sonrisa.

—Un placer, Ginny —respondí, devolviéndole la sonrisa.

—Faltan los gemelos, pero no sé dónde están —murmuró Molly, buscándolos.

—Mamá, en cinco minutos subimos al tren —dijeron desde detrás de nosotras.

Al darme vuelta vi a los chicos que había conocido esperando a mi mamá en el Callejón. ¿Cómo se llamaban? ¿Jorge y Freddo? No, George y Fred. Al verme, sus expresiones reflejaban la misma sorpresa que yo sentía.

—¡___! —se abalanzaron sobre mí en un abrazo.

—¡Mucho amor! —dije, separándome un poco—. Yo también los extrañé.

—¿Se conocen? —interrumpió Molly, mirándonos raro.

—Sí, nos conocimos en el Callejón Diagon —respondí con naturalidad.

—Ah, bueno —dijo, encogiéndose de hombros.

—En cinco minutos partimos, así que con calma, suban al tren.

—Bueno, vamos, suban, suban —dijo Molly, empujándonos.

—Ok —contestamos.

Subí al tren buscando un lugar, pero estaba lleno. Mientras buscaba, choqué con alguien y casi me caigo.

—¿¡Eres idiota o qué!? —gritó un chico rubio, con demasiado gel en el cabello y el rostro rojo de enojo.

Le levanté la vista.

—Primero que nada, a mí nadie me dice idiota, menos un niño como vos —dije furiosa.

—Oh, perdón —extendió la mano—, me llamo Draco Malfoy. ¿Y tú?

—(tn)___ ___ —respondí, rechazando su mano—. Puedo sola. No necesito la ayuda de ningún rubio maleducado.

—Bueno, un gusto. Perdón nuevamente —dijo, y se alejó.

"¿Tanta gente maleducada? Si sigue así, voy a tener problemas", pensé.

Seguí hasta el último vagón. Por suerte, estaba vacío. Al rato, la puerta se abrió y apareció un chico.

—Disculpá, ¿te molesta si me siento? —dijo, tímido y sonrojado—. Todos los lugares están llenos.

—No hay problema, sentate —sonreí.

—Gracias... ¿cómo te llamás?

—(tn)___ ___ ¿y vos?

—Cedric Diggory, un gusto —dijo, estrechando mi mano.

—El gusto es mío, Cedric.

—¿Sos nueva, verdad?

—Sí, entro a tercer año. Apenas ayer descubrí que soy bruja —dije, un poco avergonzada.

—¿En serio? ¿Nunca hiciste magia?

—No... mi mamá me dio un collar cuando tenía unos tres años, que apagaba mis poderes —dije, mostrándoselo.

—Wow... qué loco.

—Sí... demasiado.

Hablamos un buen rato, riendo y contándonos cosas sin sentido. Parecía que nos habíamos hecho amigos.

De repente, entró uno de los gemelos.

—___, apurate, tenés que cambiarte. ¡Ya bajamos! —dijo Fred.

—Oh, ya voy —me apresuré a sacar mi uniforme.

—Yo salgo, así podés cambiarte tranquila —dijo Cedric, levantándose.

—Gracias, Cedric —susurré, sintiendo cómo me ardían las mejillas.

Fred lo imitó burlonamente:

—Gracias, Cedric —dijo, tratando de copiarme.

—No hablo así. Vete —dije, escondiendo el rostro.

Cuando terminó, me miré en el espejo de mi mochila... y sí, estaba sonrojada. Traté de cambiarme lo más rápido posible.

Al bajar, todos estaban con un señor gigante gritando:

—¡Alumnos! ¡En los botes, solo grupos de tres! —repetía Hagrid.

Los gemelos aparecieron de inmediato.

—¡___, vamos! Sentate con nosotros —dijeron, agarrándome.

—Bueno, vamos —dije, siguiéndolos.

Los botes avanzaban y, a lo lejos, se veía un castillo enorme, con cinco torres que parecían mansiones.

Cuando bajamos, apareció una mujer con vestido verde y sombrero.

—Bienvenidos, alumnos. Soy la profesora Minerva McGonagall —se presentó—. Entraremos al comedor ordenadamente. Los nuevos formarán una fila para la selección de casas. Las casas son Gryffindor, Ravenclaw, Hufflepuff y Slytherin.

Todos nos miraban. La profesora comenzó a llamar a cada alumno. Una chica pasó a Slytherin y sus compañeros aplaudieron.

—(tn)___ ___ —dijo McGonagall, nombrándome.

Me senté y me colocaron el sombrero seleccionador.

—¿Dónde te pondré? —dijo, dudando—. Eres valiente, pero con carácter difícil, no perdonas fácilmente... Ya sé dónde iré... SLYTHE... GRYFFINDOR —gritó.

Me levanté rápido y me senté en la mesa de Gryffindor, en medio de Fred y George, quienes me felicitaron con sonrisas cómplices.

—Alumnos, quería recordarles que los nuevos tienen prohibido acercarse al bosque. Si no desean una muerte segura, no se acerquen —dijo Dumbledore con seriedad—. Ahora sí, disfruten de la comida.

Chasqueó los dedos, y un banquete apareció ante nosotros. Todo tipo de manjares cubrían las mesas.
Empezamos a comer, riendo y bromeando.
Creo que... me voy a divertir muchísimo en este lugar

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La hechizera de hogwarts (Cedric diggory y Tu ) -EDITANDO-Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora