Aquella casa se mostraba como un las demás aledañas, grande pero acogedora. Era sorprendente que se sintiera tan bien estar ahí de pie. Que hallan pasado tantas cosas y ahora estén todos ellos delante de esa casa. Parecía que su vista se iba a nublar por el hecho estar ahí de pie, sujetando su cálida mano. La miró como esperando que esto no fuera un sueño, como si en lo profundo de su ser sintiera que iba a despertar.
-Tranquilo -le dijo.
Eso era suficiente. Más que necesario y preciso para calmar su corazón y toda esa mezcla de emociones que tenía en su pecho. Era un realidad estar ahí, a punto de presentarse. De crear más lazos, de que su familia se agrande. Sujetó más fuerte sus manos y la miró con determinación. La madam y Saeran bajaban del auto, en cierto modo entendía que ellos debían tener un momento a solas. Pero Saeran no entendía porqué el idiota de su hermano no dijo nada. Solo le dejaba la carga pesada a Isa. Su mirada tenía temores y sabía que si le dieran la oportunidad se iría de ahí. Pero solo bastaron esas palabras de ella para que su mirada cambiara. Para que hubiera una firmeza indescriptible.
-"El amor te pone más imbécil..." -pensaba. Esos cambios de humor que subían y bajaban no eran lo suyo. Solo esperaba que su cuñada le diera los helados que le prometió.
Mientras que Vanderwood solo disfrutaba del espectáculo. Ver así a aquel agente que conoció, aquel muchacho que primero de vestía simple (ropa gris mayormente), que solo decía las palabras necesarias y ninguna emoción. Un robot prácticamente. Claro, después cambió pero era distinto. Él sabía que su actuar era un máscara. Solo una fachada ante todos, pero no sabia el motivo y no iba a hondar en ello. Cada agente que se dedicaba a ese mundo, tenían un pasado muy pesado, oscuro, difícil. Incluso él. Pero no iba a negar que le sorprendía que el siendo tan joven tuviera un pasado así. Para la RFA era risas y demás. Solo eso. Un estúpido payaso pero ahora era tan distinto. Ninguna emoción era falsa, ni las buenas ni las malas. Todas eran autenticas. Esa mujer llegó a su vida por culpa de su hermano pero, quién diría que gracias a eso, ese estúpido hacker estaría ahí. Con esas mejillas con tonalidades rojas y ayudando a sacar las maletas. Menos mal que trajo cigarrillos.
La joven les dijo que esperaran un rato afuera. Vería si su abuela estaría dentro o si habría salido. Eso era un "tic tac" para el Choi. Lo mejor era acabar ese martirio y que la anciana esté. Pero a la vez rogaba más tiempo. La joven volvió pero acompañada. La mujer que le acompañaba era una anciana de unos 70 años aproximadamente. Isa sonreía con ella mientras la sujetaba de la mano. Después su mirada se fue a él. Su corazón por unos breves segundos se detuvo. Como forma de apoyo, sus dos familiares se pusieron a su costado. Cada uno en cada lado. La madam solo cruzó los brazos y tenía una mirada normal. Como siempre. Pero Saeran puso su mano en el hombro de su hermano. Era como "estoy aquí". Sintió de nuevo esa ola de sentimientos. Tantos años que perdió con su hermano, que no pudieron estar juntos y aún así, él estaba ahí. Junto a él brindándole apoyo. "Bendito sea Dios", pensó.
-El infierno te espera -le dijo dedicándole un leve sonrisa. Claro, bendito sea el ángel caído.
Isa quedó delante de ellos con la mujer. Se podía ver que aquella señora usaba ropa tradicional del país. Como muchos otros señores. Que se sentían más cómodos, la costumbre también era pieza clave de ello. Aquella señora les dio una reverencia y agradeció que cuidaran de su nieta en ese tiempo que ella en la capital. Un lugar más movido, más ajetreado pero más adecuado para el trabajo de su nieta.
-Gracias por cuidarla -dijo la señora.
-F-fue un p-placer -dijo entrecortado Seven.
-Abuela -señalando desde el lado izquierdo- Él es Vanderwood. Familiar lejado de los Choi. Un primo jejeje.
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VAMOS CRECIENDO
FanfictionLuego de que Saeyoung dejara de ser un agente secreto, y empezara a vivir una vida "normal", pensó que estaría tranquilo. Hasta que es hora de conocer a la familia de su novia. ¡Vaya reto!
