Drabble 4

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En un reino llamado Tōō vivía un gran sultán, de aspecto salvaje y carácter fuerte. Cuando el sultán era pequeño gustaba de salir a los densos bosques que había en Tōō, ahí conoció a un pequeño y solitario tigre de grandes y penetrantes ojos rojos, en principios le costó acercarse sin salir herido en el intento. Con el paso de los días lo conquistó con deliciosa carne que robaba del palacio y se convirtió en su compañero de aventuras. Exploraban el gran y denso bosque en busca de otros tigres, su infancia fue la mejor.
A sus 13 años dejo de ir al bosque, lo alejaron de Taiga, así había nombrado a su compañero de aventuras. Su padre lo obligó a tomar los estudios más enserio, era el futuro sultán y tenía responsabilidades que tomar. Había días en que escapaba e iba al bosque con esperanza de volver a ver a Taiga, pero jamás lo volvió a ver.
En su décimo quinto cumpleaños, su padre le dijo que tenía un regalo especial para él. En su habitación se hayaba una chica pelirrosa muy hermosa, pero fue en lo que menos se percató, su vista se enfocó en la alfombra que adornaba su piso. Incrédulo ante lo que estaba viendo volteó a ver a su padre para confirmar la sospecha. Taiga, ese era el pelaje de su tigre, su compañero.

Desde ese día, el simpático y amistoso Aomine se volvió en alguien carente de espíritu, de simpatía, se volvió frío ante los que lo rodeaban. Aprendió todo lo que tenía que aprender. Los reinos vecinos mandaban a sus hijas para contraer matrimonio y unificar el poder, pero Aomine las enviaba de vuelta.
Cuando estaba por cumplir los 22 le llamó la atención que el reino de Seirin no enviará a nadie, ganado por la curiosidad emprendió camino para averiguar el por qué. Durante el trayecto muchos le advertían que no había nada interesante en dicho reino y otros decían que ese reino tenía una maldición. No dejándose llevar por los rumores, llegó hasta Seirin donde fue bien recibido.
Cuando daba un paseo por los patios del palacio, un chico pelirrojo paso corriendo frente a él. Aquel chico llevaba unas orejas y cola de tigre, curioso se acercó. Pero aquel chico solo se alejó al sentir la cercanía del moreno. Fue ahí que Aomine se dió cuenta que esos ojos y esa escencia la conocía muy bien, le traía recuerdos de infancia.
Corrió hacia el sultán del lugar para preguntar qué era el chico con orejas de tigre. El sultán le contó que ese sitio las personas nacían con su alma animal, vivían toda la infancia como su espíritu animal y al cumplir los 15 dejaban la piel para empezar como los humanos que serían.
"Pero solo pueden ver lo que queda de su espíritu animal aquellos que serán su pareja de vida. Y al parecer tú eres la pareja de Kagami, Kagami Taiga"

Así es como el reino de Tōō volvió a sus días de felicidad. El sultán rechazo todas las propuestas de matrimonio y se quedó al lado de Taiga. Todos vivieron felices.

-Papi es el peor cuento que hayas podido inventar.- decía un pequeño niño de 6 años.
-El pequeño tiene razón Kagami.
-¡Tsk! ¿Desde cuándo estás ahí parado?
-Papá llegó cuando ibas en la parte donde aparecías con orejas.
-No puedo creer que le hayas inventado un cuento basándote en la foto de aquel festival que salimos disfrazos como la historia de Las mil y una noches.- contesto Aomine aguantando la risa.

Drabbles AoKagaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora