Las fuerzas de Alemania

53 5 18
                                        

1 de septiembre 1939, Polonia

Un día nubloso y húmedo hacía en Wielun. Dos hombres salían de trabajar del banco y encaminaban hacia sus hogares mientras cargaban con sus maletas.

- Y bien, qué tal tu mujer?

- Nerviosa...

- Pues claro, muy pronto será madre y tu, serás padre! Alegra esa cara hombre.

- Si...

- Qué te pasa? Pareces preocupado.

- No sé... siento escalofríos...

- Será por el trabajo. Venga, vayamos a tomar una cerveza. Invito yo.

Caminaron hacia un bar cercano al ayuntamiento.

- Dos cervezas bien frías por favor.

El camarero cogió dos vasos y los llenó de cerveza.

- NA ZDROWIE! Por el nuevo padre!

- Na zdrowie...

Mientras tanto,a unos kilómetros del bar, en un bosque cercano a las afueras de la ciudad, se escondían las topas alemanas a punto de invadir Wielun.

Técnico: Teniente, nos acaban de informar que las tropas están ya en posición, los tanques listos y las tropas aéreas llevan ya puestos los dispositivos aéreos en posición para despegar.

Teniente: Bien, que comiencen las topas aéreas primero.

Técnico: Sí señor.

El técnico se acercó a las tropas para dar la salida.

Técnico: Luz verde para salir!

Tropas aéreas: SIEG HEILS!

Los alemanes despegaron de su escondite y fueron hacia la ciudad central. Mientras tanto en el bar, los dos hombres seguían tomando cervezas.

- Oye Lukasz, no deberías de tomar tanto...

- V-Venga Adam... d-diviértete un poco no?

- Vayámonos, apenas te puedes mantener en pie.

- S-Solo un poco más...

- No...

Adam le cogió por los hombros a Lukasz y salieron del local. Mientras tanto en el aire, las tropas aéreas investigaban la zona y les enviaban información a la base.

Soldado: Mayor, estamos listo para disparar.

Mayor: Entendido.

Cogió la radio y se comunicó con el teniente.

Teniente: De acuerdo, que comience el Fall Weiss.

Cargaron las armas y abrieron fuego contra el ayuntamiento. Saltaron las alarmas y a los pocos minutos la ciudad comenzó a cubrirse de brillantes ráfagas de balas dirigidas hacia el cielo. En la otra punta de la ciudad los tanques y las tropas terrestres se preparaban para entrar en acción mientras que los soldados polacos estaban distraídos con las tropas alemanes aéreas.

Técnico: Señor, nos comunican que la gran mayoría de tropas enemigas están distraídas con nuestros aliados.

Teniente: Muy bien, entonces...

Salió de la tienda y se acercó a los tanques.

Tenientes: PANZER... VOOOOR!

Los tanques comenzaron a arrasar la ciudad destruyendo y aniquilando a todo lo que se les podría considerar enemigos. Usaron la famosa táctica Blitzkrieg  para rápidamente avanzar hasta el centro de la ciudad. El ejército de Polonia tardaron demasiado en reaccionar y comenzaron a perder territorio desde el Este.

Adam: Joder Lukasz, aguanta...

Las piernas de Lukasz habían sido aplastadas por una pared derribada.

Lukasz: Adam, no siento las piernas...

Adam: No Lukasz, no me dejes ahora...

Un tanque se paró delante de ellos y salieron dos soldado del interior.

Lukasz: Corre...

Adam: Que? No, te vienes conmigo.

Lukasz: Vete, tienes una mujer esperándote...

Adam: Nadzia...

Lukasz: Vete!

Las ojos de Adam se llenaron de lágrimas y salió corriendo.

Un soldado le tenía en su punto de mira pero su compañero lo detuvo.

-Déjale ir, ya le llegará su tiempo.

Dirigió su mirada a Lukasz, apuntó con su pistola y apretó el gatillo.

Adam corría hacia su casa mientras veía el paisaje de su alrededor, la gente corrían y se escondían de los alemanes, algunas mujeres lloraban en frente del cadáver de sus maridos, otros lloraban por la destrucción que había en su entorno. Todo lo que tenían, querían y amaban: desvanecieron de sus vidas en cuestión de segundos.

Adam llegó al fin a su casa, jadeando, contemplando su hogar, o al menos lo que quedaba de ella. Solo habían armarios en llamas, paredes derribadas, muebles rotos y... su mujer tendida sobre el suelo. Adam se arrodilló en frente suya y la envolvió con sus brazos mientras la bañaba en sus lágrimas lleno de dolor y sufrimiento.

Adam: Nadzia... No... Por qué... POR QUÉ! Íbamos a tener una nueva casa, coche, ropa y ... un bebé...

Levantó la vista y vio un pelotón que pasaba cerca de la casa. Cogió un cuchilla debajo de los escombros de la cocina y cargó hacia ellos. Agarró a un por el cuello y clavó el cuchillo en el pecho. Alertó a los demás guardia pero Adam ya había recogido el arma del caído y abrió fuego a los alemanes. Justo antes de quedarse sin balas consiguió coger a uno y convertirlo en escudo humano.

Soldado: Déjalo ir y te perdonaremos la vida...

Adam: No! Matasteis a mi mujer, mi mejora amigo y a media ciudad. Pensáis que os voy a perdonar al la vida trozos de mierda?!

Soldado: Trozo de mi...? Repito déjale ir y no saldrás herido.

Adam: Me importa una mierda!

Otro soldado se acercaba silenciosamente por la espalda y golpeó al cabeza con la empuñadura de la pistola.

Soldado: Arschloch...

El alemán sacó su pistola y se cobró la vida de Adam con un balazo en el corazón.

Los días pasaban y las cosas no iban a mejor. Era la primera vez que veían que la gente pudiera volar sin necesidad de un transporte y lo más temible fueron esas armas tan letales que tenían un radio de impacto sorprendentemente grande. Se dieron cuenta que aquellas personas que cansaban más de lo normal al usar esas balas tan potentes, pero de nada les sirvió saberlo cuando tenían en tierra a todo el ejército terrestre alemán invadiéndoles.

La guerra continuó un mes y 5 días hasta que Polonia se rindió ante los alemanes. Estas noticias fueron recibidas por Estados Unidos y Francia y declararon guerra a la Alemania nazi dando lugar a la Segunda Guerra Sangrienta.

La pugna de imperiosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora