Damian
El gimnasio estaba lleno de energía. Las gradas vibraban con la pasión de los aficionados, y el aire olía a sudor y adrenalina. El marcador estaba ajustado: 65-64 a favor del equipo de la prepa rival. El reloj marcaba los últimos segundos del último cuarto.
Sudaba bajo las luces brillantes, mi camiseta estaba empapada, pero mi mirada seguía enfocada en el balón. El entrenador me había dado instrucciones claras: “Damián, necesitamos esa victoria. Tú puedes hacerlo”.El balón estaba en manos del equipo contrario y el reloj avanzaba rápidamente. Me movía como un rayo, persiguiendo al base rival. Cada paso resonaba en mi cabeza. El público rugía animándome. Mi corazón latía con fuerza.
El base rival intentó un pase, pero me interpuse y robé el balón con agilidad y corrí hacia el aro contrario. El tiempo se detuvo. Los defensores rivales me rodeaban, pero salté, desafiando la gravedad. El balón salió de mis dedos con precisión.
El silencio se apoderó del gimnasio mientras el balón giraba en el aire. Y luego, con un suspiro colectivo, atravesó el aro y el pitido final sonó. El marcador ahora mostraba 66-65 a favor de nuestro equipo, había hecho que ganaran el juego.
Los compañeros de equipo me rodearon, abrazándome. Los aficionados coreaban mi nombre, mire al entrenador, quien asintió con orgullo. En ese momento supe que había marcado la diferencia, había llevado al equipo a la victoria.
Entre la multitud noté a Emily que se acercaba rápida y segura hacia mí, sus manos rodearon mi cuello y... Y ...— ¿Damián te encuentras bien? — la voz de Ana me saco de aquel mágico sueño.
— Sí… estoy bien yo... solo meditaba… ya sabes para combatir el estrés.
—Comía moscas que es diferente — Frank paso su brazo por en cima de mi hombro — No entiendo cómo puedes estar enamorada de este perdedor Ana — se burló
— Solo somos amigos, ella es … Cómo mi hermanita — lo empuje quitando su mano de mi hombro y note a Ana incómoda ante su comentario — no lo escuches, el dinero le ha quemado las neuronas.
— No te preocupes — ella sonrió tímida — yo solo vine a tu clase para…
—¡Vamos malditas tortugas! Terminará el desayuno — grito Anthony desde la puerta, interrumpiendo a Ana.
—Vamos— la abrace — ¡Ana desayuna con nosotros! — la anime un poco, ya que mis amigos siempre encuentran la manera de avergonzarla.
—No…— se apartó de mí— yo iré con Bárbara, no te preocupes, nos vemos — se despidió y se fue de prisa.
Salí del salón y camine por el pasillo hasta llegar a la cafetería, compre un Hot dog con un refresco bien frío y me senté junto con los chicos que ya estaban comiendo.— De lo que te perdiste Damián — dijo Frank riendo — debes de dejar de prestarle tanta atención a tu amiguita y abrirte las puertas a las oportunidades con las chicas— negué con la cabeza y lo ignore.
—¿Qué paso? — me senté en una de las sillas y le di una mordida a mi hot dog.
—Recuerdas a Lucia…— hablo Frank
—¿Lucia, la del otro grupo? — dije aún con comida en la boca. — aquí la pregunta sería… ¿Quién no la recuerda? — reí un poco
—Exacto— rio al igual que yo mientras él observaba burlonamente a Jaime —pues adivina quién será su próximo novio.
— Sierra la boca Frank — dijo Jaime un poco apenado y molesto.
— Pues te cuento, Lucia se acercó antes de que llegaras y no falto mucho para que se comiera a Jaimito— comenzaron a hacerle bulla al igual que yo.
—Es toda tuya — dijo Anthony molesto, ya que Lucía y él fueron novios por algún tiempo hasta que ella se aburrió y lo dejo por un basquetbolista de otro bachillerato — total, ella ya pasó por las manos de casi todos los compañeros de la escuela.
—Parece que alguien está celoso —dijo Frank dándole a Jaime un golpe en el hombro, Anthony se levantó de la silla y se fue, — buenos chicos nos vemos en clases, tengo una cita con el inodoro, Frank tomo su teléfono y salió también.
— No los escuches — traté de animar a Jaime, el siempre era callado y nunca se defendía— ellos solo tienen el ego tan arriba que no creen que uno de nosotros pueda tener a una chica como Lucia, son unos idiotas.
— Me... tengo que ir — Jaime se levantó más rápido que un rayo y salió casi corriendo de la cafetería, ni idea si escucho algo de lo que le dije.
— ¡Genial! — siempre es lo mismo término desayunando solo
Termine mi desayuno tome la basura y me dirigí a desecharlos, abrí el basurero y tire bote de refresco y unas servilletas, pero antes de irme algo llamo mi atención, mi vista se posó en algo entre pedazos de comida y servilletas y justo ahí mirando bien había un cuaderno un poco pequeño para ser un cuaderno normal abierto con un montón de dibujos, eso no fue lo que llamo mi atención, lo que en realidad me hizo meter la mano entre la basura fue que justo en la página que podía ver estaba mi nombre bien remarcado con varias tintas y varios corazones rodeándolo…Viernes 12 de abril Querido diario.
Damian López es...

ESTÁS LEYENDO
El diario de... ¿Quien?
Teen FictionLas mejores historias siempre comienzan con los peores momentos de la vida, y éste caso no es la excepción. Damian descubrirá cosas tanto de él como de sus amigos y conocidos en un extraño diario que encontró en la basura... Ahora es su turno de des...