Segundo

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1


Lara

Reposaba mi mentón sobre la palma de mi izquierda, observando con aburrimiento el reloj, ansiando que pronto sean las doce y pueda marcharme.

Estábamos en clase de historia, las que menos me gustaba. El profesor era aburrido, no, lo siguiente. Me daba sueño y ansiaba poder estar durmiendo en mi suave cama en vez de tener que oírle.

- ¡Sembal!

Oí el exclamar de mi apellido, haciendo que eleve la vista repentinamente y volviendo a la clase.

- ¿Si?

La voz provenía del profesor, y no parecía nada feliz.

- Te veré luego de clases.

Dijo, a lo que no hice más que asentir. Si ya quería irme, ahora tardaría más.

Unos segundos después, un papelito cayó sobre mi escritorio, estaba hecha una bolita pequeña. Lo tomé y abrí, notando las arrugas blancas y un mensaje que decía: "Te esperaré".

Sonreí, la letra era de Mica. Roté un poco mi cabeza a la izquierda, intentando que el profesor no me vea, y ambas conectamos una sonrisa.

- Gracias...

Murmuré, para regresar a ver al frente.

Permanecí un poco más atenta el resto de la clase para evitar más problemas. Al sonar el timbre, todos comenzaron a guardar, pero fui la única que no salió. Permanecí en mi asiento guardando las cosas y me acerqué al escritorio del profesor.

Tras verlo mejor pude notar que sus ojos eran cafés, un cabello ondulado de un mismo tono, con una barba un poco corta, dejándole un buen aspecto junto a su tez clara. Era algo atractivo. Con razón las profesoras hablaban tanto de él.

Dio un suspiro y llevó su mirada a mis ojos.

- ¿Qué debo hacer para que des más atención en clases?

Preguntó, con un tono enfadado.

Me habría gustado responderle, "que sean menos aburridas", pero aún quería permanecer con una calificación regular.

Permanecí en silencio y entonces él tomó aire para volver a hablar.

- Mira, no soy idiota, sé que Micaela te ha llegado a pasar tareas de historia. También de otras materias. ¿Sabes que por eso puedo suspenderla?

En ese momento sentí una incomodidad en mi pecho.

- Pero eso no es suficiente como para suspender.

Contesté.

- Pues la realización de las tareas es algo que valoro bastante en las calificaciones, y si otra te pasa esos trabajos, no serán por ti, y eso va a perjudicarla a ella por llevarte a aprobar sin saber nada acerca de lo que trabajamos en clases.

Mordí mi labio y bajé la mirada. Ahora Mica estaba en problemas por mi culpa.

- Está bien, prestaré más atención, pero no le haga nada a ella.

Dije, sin conectar con su mirada, solo viendo al suelo.

- Puedes irte.

Contestó, sabiendo que tenía total control sobre mí, lo cual me llenó de rabia, pero a la vez tenía razón, y contra eso, yo era vulnerable.

Volteé y tomé mi mochila, la recargué en mi espalda y salí del salón.

Mientras caminaba por el largo pasillo, mi culpa aumentaba. Era responsable del problema al que involucre a Mica, y no podía decírselo, no quería, no quería perderla.

Caminé hasta llegar donde ella, que reposaba en una de las columnas cilíndricas, las cuales sostenían un techo del frente de la preparatoria. Ella se encontraba centrada en su móvil mientras deslizaba su pulgar sobre la pantalla, hasta que notó mi presencia y volteó a verme.

- ¿Estás bien, Lara?

Preguntó mientras bloqueaba su móvil aplastando uno de los botones del costado.

En ese momento intenté poner mi mejor cara de felicidad, ocultar la culpa, fingir que estaba bien.

- Si, no pasó nada.

Sonreí.


2


Mi mirada se encontraba centrada en la de unos niños, balanceándose sobre los columpios del parque. La sombra del árbol, cubría mi cuerpo del sol, y la fresca brisa hacía que me quiera arropar más en mi abrigo verde.

Me encontraba sentada en el banco de madera blanca, hallado en la plaza. Mi cuerpo reposaba en el de Chris. Su brazo me rodeaba y yo me acurrucaba más en él, intentando conservar más calor.

- Estás algo callada, Lara.

Me dice, volteando a verme con el café de su mirada. Me encantaba notar su preocupación cuando me llamaba por mi nombre.

- Tuve un par de problemas en la preparatoria, y quizá la involucré a Mica...

Contesté, preocupada y llevando mi mirada al suelo, perdida en mis pensamientos de culpa.

- ¿Necesitas que te ayude?

Preguntó con amabilidad.

- No creo que puedas, sólo...

Dije, sin saber que agregar.

- ¿"Sólo"?

- Yo la involucré, y me siento muy culpable...

Confesé. Luego, pude sentir las caricias de sus suaves dedos, del mismo brazo que me rodeaba y apegaba a él. Corrió con ternura un poco de cabello de mi rostro, y movió un poco su torso, acercando su rostro al mío y conectando nuestras miradas.

- Muchas veces perjudicamos a los demás sin haber querido eso, pero mientras más te hundes en esos pensamientos, más tardas en buscar una solución, ¿verdad?

Me sonrío, calmándome de mis ideas.

Tenía razón, no podía estar tirada sin saber qué hacer, debía hacer algo para que Mica pudiera salir perdiendo.

Sonreí y uní nuestros labios en un tierno beso, para separarlos unos segundos después y volver a conectar nuestras miradas.

- Gracias, amor...

Murmuré, a lo que le desperté una bonita sonrisa en su rostro.

Luego, volvimos a unir nuestros labios, olvidándonos del fresco ambiente, los problemas, que todo parezca posible juntos.

Hilo Rojo: JuntosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora