Para ese punto del día, Freddy dio por hecho que estaría haciendo una actividad totalmente diferente. Se suponía que retomaría el hábito de ir al cine con su mejor amigo, un plan que, tan simple como sonaba, para él representaba felicidad en estado puro.
En cambio, Freddy se hallaba sentado junto a la ventana de su habitación. El cielo se encontraba en ese punto en el que no había claridad, pero sin oscurecer por completo, siendo el exterior la única fuente de iluminación dentro de esas cuatro paredes.
Había un silencio absoluto, tan solo él y sus pensamientos. Tenía las rodillas pegadas al pecho, rodeándolas con ambos brazos. Llegó a su casa hacía un par de horas, y apenas entró, se colocó en ese sitio. No tenía planes de moverse, tenía demasiados pensamientos dando vueltas en su cabeza, y eso ya era lo suficientemente agotador.
No podía evitar sentirse como se sentía, incluso si una parte en su ser le decía que estaba siendo exagerado. Bryan no había ni cumplido cuarentaiocho horas en México, podría estar siendo precipitado, sus conclusiones eran muy tempranas se decía. Pero entonces recordaba, no se trataba solo del tiempo trascurrido desde que se volvieron a ver en persona, se trataba de los últimos seis meses. Algo había cambiado, algo se había ido, no podía intentar convencerse de lo contrario, porque era inútil.
Su amistad con Bryan siempre le pareció inquebrantable, incluso si había olvidado la mayoría de los momentos juntos, él lo sabía. Lo supo desde que despertó del coma. Su amistad había sobrevivido la prueba más difícil, su amistad no se rompió incluso cuando él no tenía ni rastro de ella en la memoria. El coma, la amnesia, eran cosas que juntos habían superado, eran batallas que habían librado.
Pero, ¿quién lo diría? Hubo algo que no los estaba haciendo correr con la misma suerte, algo que la distancia de miles de kilómetros les trajo, y peor aún, de lo que Freddy no tenía ni idea. Y pensar que durante su despedida en el aeropuerto Freddy se sintió realmente esperanzado, que en ningún momento dudó de la resistencia de ambos.
Alrededor de la media noche llamaron a su puerta, para ese momento sus parpados habían empezado a ceder ante el cansancio. Salió de la habitación a una lenta velocidad, mientras se preguntaba quién demonios podría estar en su casa a esa hora. Al pasar junto a la habitación de su padre, se dio cuenta que este aún no había llegado. Podría ser él, que había olvidado sus llaves, pero le pareció poco probable.
Al abrir la puerta se encontró con Alan, y por supuesto, sería una larga noche para ambos.
— ¿Estás seguro que es aquí? —Pregunto Freddy, sorprendido
Habían detenido el auto frente a una casa de un piso, alrededor de la cual se asentaba una multitud. Alan no había mentido al decir que irían a una fiesta. No iban allí para divertirse, sin embargo.
Fue un viaje breve a causa de la falta de tráfico, sin embargo habían conducido hasta un punto en el cual había poca iluminación alrededor de las propiedades, situadas en lo alto de una pendiente
—Es la ubicación que Alonso le mando a Jos. —respondió Alan, y tras un respiro salió del auto.
—Ni siquiera sé si debimos venir—dijo, tras hacer lo mismo—. Si Bryan está aquí es porque claramente lo prefirió antes que estar con nosotros.
Alan negó con la cabeza, y palmeó la espalda de Freddy a la vez que se aleaban del auto.
—Ya te dije que Alonso sonaba preocupado. Debe haber una razón para ello.
Poco a poco, se abrieron paso entre la multitud de la fiesta entre empujones y bullicio. Una vez en el interior, su primer movimiento fue echar una mirada alrededor tratando de identificar a su amigo.
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VOY A TI (REGRESA #2) | Breddy Meyva
FanfictionBryan está de regreso. Ha vuelto a México tan solo seis meses después de partir a España, y es para quedarse. Pero no parece ser la misma persona de la que Freddy se despidió. Algo ha cambiado en él, algo ha pasado mientras estuvo fuera. Freddy está...
