El camino a casa fue desagradable, daba zancadas en vez de pasos, agarraba con fuerza las correas de mi mochila y mi cabeza gacha en todo momento. Molesto. Pateando todo lo que se interponía en mi camino.
¡¿Y cómo no molestarme?! Si justo esa mañana había decidido dignarme por primera vez a invitar a tomar un té a una chica, a Katia, y me respondió de la peor manera, sin siquiera mirarme.
Es como si yo no fuera nadie, como si no existiera. Una pared y yo sería lo mismo. Creo que esa es la peor humillación que se le puede otorgar a una persona, el ignorarlo.
Pero ¿Por qué? ¿Era por mi voz? ¿Mi forma de vestir? ¿Mi peinado o mi nariz grande?
¡Alguien que me explique!
Sabía que muchas veces mi madre suplicaba que dejara de hablar, pero era porque había ocasiones donde hablaba en exceso, no por mi tono chillón.
Que a muchas personas no le agradaba mi ropa, ya que usaba pantalones de tela color caqui casi todo el tiempo, camisas largas, un sombrero y lo que jamás podía faltar: tirantes. No deberían disgustarse por ese detalle, ya que eso solo afirmaba que yo tenía muy en claro mi estilo, aseguraba mi autoestima. Acepto que era un poco anticuado pero perfecto para mí...
—Oh querido Octavio, el problema no es tu vestimenta.
Suspiré e hice mis labios una O en expresión de sorpresa.
«Wow...» Pensé.
¿Quién era ella?, esa damisela de mirada tierna, con pómulos redondos y unos deliciosos, apetecibles y carnosos labios.
—El problema Octavio —se acercó a mí a pasos lentos—, es que las personas no se percatan de lo sensacional que eres.
Pestañeé repetidas veces sin creer lo que oía.
—¿Sí?
—¡Sin lugar a duda! —sonrío—, mírate... ¿no te crees atractivo?
Debía de ser una broma.
¡Me estaba tomando el pelo! No tengo otra explicación, cómo es posible que una muchacha con una belleza tan perfecta y pronunciada me diga algo así... No me cabe en la cabeza.
—Entonces dices que te parezco bonito, eso quiere decir que ¿aceptarías salir conmigo y dejarme saborear tus hermosos labios?
—Claro, ¿Por qué no?
Sonreí complacido y anonadado.
—Solo que Octavio, si quieres que eso suceda tienes que hacer algo por mí.
Me pareció justo, así que acepté.

ESTÁS LEYENDO
Besos agridulces [COMPLETA]
Short StoryOctavio es un adolescente de 14 años que recién se está interesando en las chicas. Él no sabe nada de ellas pero hará cualquier cosa para cambiar eso.