Capítulo 8

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Salí disparada de clase, pues no soportaba más estar ahí dentro. Hoy se me hizo un día muy... largo.

Me disponía a salir del centro cuando alguien me empujo pero no llegue a caer al suelo, pues una persona me estaba sujetando.

-¡Ten más cuidado!- Dijo la inconfundible voz de la perra de Vanesa acompañada de unas risitas.

Lo siento por el termino pero no tengo otro palabra para describirla. Es una perra y punto. Ahora el tema era ¿quién me estaba sujetando?. Me incorpore mejor y mire para la persona que había sido tan buena con migo.

¡No puede ser! ¿Por qué tenía que ser él?

-¿Te encuentras bien?- me pregunto Hugo amablemente. Algo ilógico en él.

-Si, gracias- le conteste un poco avergonzada y salí pitando de ahí. No soporto estas situaciones. Corrijo no me lo soporto a él.

-¡Espera!- dijo mientras me agarraba de la muñeca para que no siguiera caminando

-Sueltame, por favor- le hable un poco nerviosa intentando desaserme de su agarre pero fue inútil, pues él era más fuerte que yo, claro esta.

-Eh...- dijo algo confundido, como si no supiera que decir. Durante ese tiempo me solté por fin de su agarre y me fui en busca de Sara. Dejando a Hugo ahí parado como una estatua sin saber que hacer.

¿Qué le pasaba?

-¡Hey! ¿Dónde estabas? Te estaba esperando ¿Por que tardaste tanto? ¿ Qué hacías? Por que no me contestas- dijo Sara. Dios... ha veces me pone histérica con tantas preguntas que me hace. Eso no me molesta, lo que me molesta es que las dice todas justas y no me deja responderlas y luego me pregunta que porque no le contesto.

¡Tu que cres Sarita!

-Nada, nada. Solo... estaba intentando pasar por esa mar de gente que hay. Ya sabes... se apelotan todos y no dejan pasar.- le mentí un poquito nerviosa, porque si le decía lo que me había pasado me iba a preguntar mucho y no quería eso. Ya se lo diré. Y por cierto miento de miedo porque me miro con cara de “se que miente” y eso me puso mucho más nerviosa.

-Mm... No me lo creo.- dijo relajada, haciendo una pausa y todavía mirándome con esa cara que me ponía aun más de los nervios- Pero se, que sea lo que sea, ya me lo contaras, pues me dijiste esa mentirijilla porque no estarás preparada para contármelo todavía, así que te voy a dar tiempo. ¡Pero me lo cuentas!- Me habló relajada tomándoselo muy bien, ¿Qué raro?- Y por cierto, a mi no me vuelvas a mentir porque te voy a pillar. Soy como una maquina de esas que sabe cuando estas mintiendo ¿Okey? Dime “No te lo puedo contar, no estoy preparada” o algo así, que yo lo entenderé. Pero no me mientas- y termino de hablar ya sentándose bien en el asiento del bus, pues durante todo este tiempo estuvimos esperando y subiendo en él.

¿Qué rara esta la gente hoy? No creen.

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-¿Y cuando me lo vas a contar?- siguió insistiendo Sara para que le contara lo que me sucedió. Esta así desde que termino de darme ese discurso.

Esperanza de un futuro mejorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora