Honestamente no tengo ganas de escribir, pero no tengo con quien hablar.
Estoy empezando a dudar si fue buena idea aislarme del mundo haya Sido una buena idea.
Quisiera estar en casa, de que papá es malo, pero mamá al menos trataría de defenderme o me daría un abrazo al momento que llegó a cada después de la escuela, es curioso como es que en estos momentos notó que no puedo estar sin ella. Realmente la necesito ahora o más bien necesito alguien que me consuele y quee diga que todo fue un sueño.
Mi corazón lo siento pesado, mis lágrimas aún no acaban, llegué de la casa de Nathaniel casi a punto de huir, el portero de la posada me detuvo, me vio llorar tan profundamente que pensó que me habían asaltado, hasta el momento solo a mandado a su esposa a dejarme un poco de agua y pan, creo que ya me hacía falta.
Mi celular está llenos de mensajes. No quiero responder, simplemente no puedo.
Creí que sería fácil desquitarme, pero solo complique todo, tal vez de lo habitual.
Llegué, acabé mi horario, estaba tan decidido a hacer pagar a Nathaniel por lo que me a pasado. Las chicas me llevaron a su casa, se que ellas no están involucradas porque a nadie más que a mí Nathaniel me había avisado que faltaría.
Apenas si llegamos a la esquina me dejaron, camine unos metros y toque el timbre. El salió, debo aceptar que se esmeró, me abrazo y me hizo pasar.
Le pregunté si su madre o su padre estaban en casa, me dijo que no, que ellos habían salido a ver dónde poder inscribirlo ya que había quedado pendiente desde que hablaron con el Director Damokles.
Sentía que era mejor, si testigos nadie me iba a reprimir.
Mi plan era sencillo, se que ya estaba enamorado de mi versión femenina, solo bastaba que se confesara y fuera peluca y maquillaje.
Pero no...
Subimos a su habitación, me pidió los apuntes pendientes, no se los podía negar, total en un futuro no me serán útiles, y creo que ahora menos.
Nos sentamos en la cama, el solo le tomaba fotos a mis cuadernos. No sabía que pasaba por su cabeza. Se veía tan calmado y tan sereno que tenía miedo a que mi plan haya fracasado y siguiera embarrado en la tonta Dupaing Cheng.
Creo que me perdí en mis pensamientos, me tomo la mano y note que llevaba rato hablándome.
"Eres muy dulce, nunca había conocido a alguien tan desinteresada, a alguien tan realista, curiosa, con ganas de superarse pero sin perder clase.... Creo que encontré a la chica perfecta"
O es eso lo poco que recuerdo.
Me miró a los ojos, oh dios, acabo de darme cuenta que tenía ambos ojos descubiertos, pasa su mano por mis mejillas.
No podía hablar me sentía tan rojo me sentía tan débil a su lado, mi corazón se aceleró cada vez más y más hasta que sus labios y los míos se encontraron.
Debo admitir que no sentí más que un deseo profundo de que no terminara. Lo admito le seguí el beso esperando tal vez a que cuando acabará me dijera... "¿Quieres ser mi novia?", y tal vez después soltarme a carcajadas y decirle "Bobo, soy yo, Marc Anciel, aquel que humillaste y aquel que te va a demostrar que ni siquiera un hombre va a estar a tu lado" , después de eso solo tomar mi mochila y salir de ahí dejándolo en seco. Pero... Cuando menos lo note el beso de intensificó cada vez mas, quería que me soltara, pero ya me tenia tan cerca de el que pude sentir como subía a mi cuerpo y se quitaba la chaqueta, sus manos pasaron por mis piernas, sentía mi cuerpo estremecer ante el, si no fuera por la falda creo que habría notado mi pequeña erección.
"Eres tan hermosa, te necesito a mi lado"
Me volvió a besar, sentía sus manos bajo mi sudadera acariciando mi abdomen. Otra mano sobre la mía y su respiración agitada. No pude más, solo le di un leve empujón me logré soltar y tome mi mochila y mi cuaderno saliendo con lágrimas en los ojos, escuche su voz pidiéndome perdón y que no me fuera. El resto ya lo dije. Sus mensajes aún suenan y honestamente tengo miedo a ir a la escuela mañana.
