VI

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Ponyo terminaba de cortar rebanadas de pan mientras tarareaba la canción que salía por la radio, había encontrado al ¿Amigo? De su padre roncando en su sillón largo y tendido, le había dado tanta ternura que fue en busca de una cobija para cubrirle, le hacía sentir maternal de alguna manera. Sosuke por su parte había partido a primera hora hacia su trabajo, sorprendiéndose de un poco al ver a su suegro parado en los límites del acantilado, observando al mar abstraído.

Sosuke no se atrevió ni a cruzar un saludo, y ya en un salón de clases observando como los niños pintaban círculos con temperas se preguntaba que estaría pasándole a su suegro ¿Era algo capaz de afectar a Ponyo? Porque si era así quería estar enterado, no podía apoyar correctamente a su mujer a ciegas, y además estaba el tipo ese.

A él como profesor de la primera infancia le gustaba ser siempre lo más amigable posible, pero después de tenerle cuatro horas metido en su baño a mitad de la noche empezaba a replantearse cuales podrían ser los límites permitidos de la hospitalidad.


– ¡Oh! Que delicia, señorita, esta sabroso – Howl no paraba de darle tragos largos a su chocolate caliente mientras alababa a su anfitriona, el pan con mantequilla no era nada del otro mundo, pero también le sabía a gloria.

Ponyo reía ante los halagos mientras terminaba de sacudir la estantería – ¡Venga! No es nada del otro mundo, y es señora, no señorita.

Howl negó – Cuando digo señora a alguien de tu edad es que a de caerme muy mal, y como no es el caso entonces no lo haré.

– Entonces dime Ponyo, para entrar en confianzas – Dijo enderezándose con trapo en mano – ¿Sabes que le paso a mi padre? Digo, antes de llegar y eso... Él siempre ha sido complicado pero... Ahora esta rarísimo.

Howl puso su taza sobre la mesilla frente a él, no estaba muy seguro de que contestar a esa pregunta – Bueno, han pasado un par de cosas interesantes, también hemos compartido algunas palabras contundentes, sepa usted que es muy emocionante compartir opiniones con su padre.

Ponyo contuvo una leve carcajada, no podía imaginarse a un hombre tan cerrado como su padre manteniendo una conversación sobre puntos de vista con alguien de manera agradable, al menos claro que a la otra persona le gustaran los gritos y los resoplidos – Ya, pero eso no es muy específico ¿Sabes? Lleva desde la madrugada, si no es más, parado allá afuera como un zombie.

Tosió para disimular lo que le contestaría a esa mujer, la última vez que había dicho la verdad sin filtros Sophie le había lanzado una enciclopedia – Digamos que yo le dije que tenía una maldición e hice el favor, muy amablemente, de retirársela para que pudiera respirar bien fuera del agua y tal, ya sabes, los humanos no deben cargar con cosas que obstruyan su naturaleza... De manera permanente... Pero él no se lo tomo muy bien que digamos – Y culminó con una sonrisa.

Las cejas de Ponyo se fruncieron, Howl temió tener que esquivar otra enciclopedia – ¿Una maldición? Mi padre no... ¿Quién se la ha puesto?

– La Gran Mamare ¡Pero no vayas a creer algo raro! Deja me explico. Resulta que ella en su gran bondad de diosa habrá reconocido el valor de padre mucho tiempo atrás y le otorgo una bendición de esas que le dan las diosas a sus maridos, pero con el tiempo esta se ha vuelto una maldición, no sé muy bien a que se ha debido, pero estoy casi seguro de que ha sido culpa de tu mismo padre.

El silencio precedió la respuesta de Howl, Ponyo no sabía por dónde empezar, parpadeo confundida y miró hacía la ventana, la silueta de su padre era lejana y borrosa, aún anclada en el mismo sitio de espaldas a su casa – ¿Estás diciendo que mi padre se auto impuso una maldición?

– Tergiverso una bendición... Que, en teoría, es lo que dijiste, sí.

– Yo jamás lo habría notado, al menos no sin mis poderes... ¿Crees que mis hermanas lo sabían?

– En lo absoluto, verás Ponyo, ustedes sois semidiosas así que su magia no funciona como la mía o la de tu padre.

Ella inclinó la cabeza – ¿Cómo sabes... Eso?

– Me lo enseñaron en la academia, verás, la de Inglaterra es bastante floja y se reservan un montón de cosas importantes, pero en la de Ingary ni hablar, allá te hablan sin pelos en la lengua de todo.

– ¿Ahí una academia de... Magia? Mi padre jamás dijo nada de eso.

– Porque no lo requería, ustedes al crecer os convertiríais en diosas menores, vuestra magia no se puede amaestrar. No la aprenden, la conocen.

– ¿Y la tuya es como la de mi padre?

Howl asintió dejando la taza vacía, tomando su séptima rebanada de pan con mantequilla, se sentía tan a gusto con su desayuno y con su anfitriona que casi ni le hacía falta Sophie y su beicon racionado – Digamos que nosotros podemos tergiversar la realidad, saltar de mundo en mundo. Aunque claro, eso está muy regulado, yo puedo irme de este lado al otro solo porque mi padre no era de aquí, y estoy confinado solo a esos dos mundos, no puedo irme a ningún otro.

– ¿Por qué no?

La puerta se abrió cortando la conversación en seco, Howl alejó su mano de las pocas rodajas restantes mientras Ponyo soltaba el trapo de limpiar sobre alguna silla. Fujimoto tenía cara de haber caído en un tsunami justo al minuto de alcanzar la iluminación – Aceptó.

Howl y Ponyo se miraron confundidos antes de volver la mirada a Fujimoto, quien suspiro largo y tendido – Gran Mamare no volverá a bendecirme... Y moriría viviendo en medio de este mundo así como está... Pero no sé cómo le harás con las Augen, en mis tiempos eran reacias con eso de los viajes entre mundos.

Howl resopló en respuesta, incorporándose en el sillón que le había servido de cama – ¡Venga ya! ¿Te preocupas por ellas?

– Una cosa es ir de visitas cortas y otra muy distinta es irse permanentemente.

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⏰ Última actualización: Jul 22, 2019 ⏰

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