¿Realmente esto está pasando? ¿Enserio la vida me está castigando tan brutalmente? Hace unas horas reíamos juntos y ahora solo te veo desde la lejanía mientras estás en un paso entre la vida y la muerte.
«¿Volverás conmigo, verdad?»
Género: Sad y an...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Entró en tu habitación tambaleándome por el mareo que siento debido al alcohol. Hoy he salido de fiesta durante toda la noche, a ese establecimiento donde íbamos a beber para olvidar de vez en cuando, pero lo único que conseguíamos era una buena borrachera y algún par de besos tontos. Y es exactamente lo que me ha pasado, una buena borrachera y un par de besos de un idiota.
Me tiro sobre tu camilla intentando calmar los constantes pinchazos que siento y me quito los zapatos torpemente dejándolos caer de modo aleatorio por el cuarto.
-Buff...Que alivio...- masajeo mis pies; están algo entumecidos por haber pasado tanto tiempo dentro de mis tacones -Recuérdame no volver a ponerme esas herramientas de tortura. - y al segundo de decir eso me río por la estupidez que acabo de soltar por mi boca. O voy muy borracha o ya no sé ni lo que digo, aunque hay muchas probabilidades de que sean las dos cosas.
-Perdone señorita, le toca las pruebas generales diarias. - dice una enfermera apareciendo por el espacio del marco de la puerta.
La miro extraña. ¿Pruebas generales? ¿A las cinco de la mañana? Quiero preguntar que si no es un poco pronto para eso cuando un rayo de lo que parece luz solar me ciega. Cierro los ojos y me aparto de su trayectoria a la vez que giro mi cabeza hacia la ventana.
- ¿El sol? - digo algo aturdida, pues aún tengo los efectos del alcohol dentro mío. La enfermera ríe levemente ante mi actitud.
-Si señorita. - responde a mi pregunta algo divertida -Ya son las siete y media de la mañana y al paciente le toca revisión. - muevo mi cabeza repetidamente afirmando lo que dice, pero yo sigo algo despistada.
- ¿Son muchas revisiones las que le hacéis al día? - ahora la miro a ella con los ojos entrecerrados y acostumbrándome a la cantidad de luz que entra por la ventana.
-No muchas en realidad, solo dos: mañana y tarde. Antes le hacíamos más. - me dice mientras prepara todo lo necesario para el chequeo. No sé por qué, pero esto me recuerda a las revisiones del orfanato, cuando venía la doctora y nos hacia el chequeo mensual. A mí me encantaban esos días, pues siempre entablaba conversaciones muy amistosas con la doctora y me daba un chupa chups por ser buena niña. A ti en cambio...tu doctor nunca daba chupa chups y venías enfadado hacía mí, con los brazos cruzados y un lindo puchero en tus labios. Yo siempre reía al verte así de molesto. Una leve risa escapa de mí ante el recuerdo y doy gracias porque la enfermera no me haya escuchado -Nos aseguramos de que no haya cambios repentinos en su salud. Es algo muy básico pero necesario. -
-Ya veo...- me alegra mucho que aquí te traten bien Yoongi, así cuando despiertes estarás 100% recuperado.
La enfermera no dice nada más y yo tampoco, así que aprovecho para volver a mirarte. Se me hace tan extraño no verte dormir con la boca abierta y esa mueca tan divertida...Porque vamos a ser sinceros Yoongi, tanto tú como yo sabemos que haces mucha gracia al dormir.
-Perdón señorita, pero debo proceder al chequeo. - salgo de mi trance y la miro algo confundida otra vez. Debe pensar que soy tonta o algo parecido, pero el alcohol aún no ha desaparecido de mi sangre y eso hace que ande un poco... ¿despistada?
- ¿Qué?
-La revisión de las mañanas. - la enfermera se ríe otra vez de mí y, sinceramente, yo también lo hago.
-Claro, claro. - bajo de la camilla despacio, pues no quiero sentir más mareos, y le dejo hacer el trabajo.
Esta empieza tomándote el pulso, la presión, el azúcar..., lo más básico, y anota los resultados en tu informe. A continuación, procede a quitarte la bata para ponerte unos cables en el pecho y, cuando lo hace, juro que un escalofrío atraviesa toda mi columna.
Tú cuerpo sin ropa es devastador, tan doloroso de ver que empiezo a llorar sin previo aviso.
Tus costillas se hacen presentes muy notablemente y la columna se te marca de la manera más horrorosa posible. Tus heridas no cicatrizadas parecen doler como el infierno y aquellas que ya lo han hecho hacen que llore aún más, pues hay tantas que no puedo ni imaginar todo lo que sentiste. La cantidad de cables conectados a ti me recuerda que aún sufres, que no estás conmigo, y sollozos desgarradores empiezan a salir de mi garganta.
- ¿Estás bien? - cuestiona la enfermera girándose hacía mí de golpe, pues mi llanto es tan alto que me sorprende que no lo haya escuchado hasta ahora.
-S-sí. - miento. No estoy nada bien, estoy muy mal.
- ¿Puedo continuar o voy buscarte agua? - niego con la cabeza sabiendo que si hablo no saldrá más que llanto. Ella me da una última mirada preocupada y continua con su trabajo.
Observo como tu cuerpo es movido como si de un muñeco de trapo se tratase. No eres consciente de ti mismo, no sabes lo que ocurre a tú alrededor, contigo, y eso es lo que más duele. Dejo de mirar, pues si lo sigo haciendo siento que me caeré en este mismo instante. Toda esta situación es demasiado real para mí y me sobrepasa.
Sin pensarlo dos veces cojo mis tacones y salgo del cuarto a causa del dolor. Cobarde, es lo que pasa por mi mente.