Nueve

221 56 5
                                        


Se sostuvieron las manos un momento antes de moverse a un costado,para quedar de pie el uno frente al otro,mirándose con esa intención dubitativa de si debían o no repetir lo que pasó aquella vez.

                           ***

Tenía que admitir que de aprendiz,pasó bastante tiempo castigado y en una de esas oportunidades,le toco reparar uno de los muros exteriores del templo,pero en la forma tradicional,es decir,un ladrillo a la vez. Estaba más que fastidiado en especial porque había quedado de verse con Cus,pero su maestro le advirtió que no podía salir sin antes terminar su tarea. Iba más o menos a la mitad cuando del otro lado apareció la jóven ángel,dandole un buen susto al solo decirle:

-Hola Gowasu ¿Qué haces?

De la sorpresa que le dió terminó sentado en el piso,en medio de la mezcla que usaba para pegar los ladrillos.

-Lo lamento-le dijo ella-¿Quieres que..?

-No hace falta,yo puedo hacerlo solo...

-Si,pero...

-¡Puedo sólo!-le reiteró Gowasu, en un tono no muy amable.

-Bien ¡Me voy!-le dijo Cus dandole la espalda.

-No,no,no ¡Espera! Lo siento-le decía Gowasu, mientras se ponía de pie para detenerla.

La vio caminar hacia el templo y corrió tras ella,mas al dar un pequeño salto sobre el muro, que estaba levantando,término metiendo el pie en un balde con restos de mezcla y parte del atuendo le quedó atorado en una saliente de la pared ¿podia ser más torpe en presencia de Cus? La respuesta era si. Por alguna razón,de alguna forma y por algún motivo que no entendía; siempre terminaba metiendo la pata de alguna manera en presencia de ella,pero ese día se superó así mismo.

Cus volteo a verlo y no pudo evitar sonreir, al verlo sacar el pie de ese balde y tirar del traje acabando por desgarrarlo. Era casi adorable ver la expresión que tenía Gowasu, en ese momento. Volvio para hablarle de cerca.

-Tienes que ser más paciente,te lo digo siempre,pero nunca me escuchas-le dijo Cus.

-Claro que la escuchó,yo siempre la escuchó-le dijo él,avergonzado y nervioso.

-No parece...

-Ser paciente trae recompensas, es lo que usted dice,mas no veo que gratificación podría tráeme esto-señalo Gowasu sentándose en el muro a medio terminar.

Se quedó con la cabeza gacha un momento y cuando la levantó ella, estaba tan cerca que que se puso del color de un tomate sólo con sentir su aliento. Lo que vino después lo llevo a un tono de rojo más intenso. Un pequeño beso en los labios de parte de Cus,que se sintió como un golpe de electricidad en todo su cuerpo.

-¿Gratificante?-le pregunto ella, con sonrisa traviesa.

-Bastante-le respondío apenas.

                          ***

Hacia tanto tiempo del primer beso,pero parecía aún más tiempo desde el último. Ahora estaban ahí,con esa duda de quien sabe conducir una bicicleta,pero lleva años sin usar una y no sabe si es cosas de mantener el equilibrio si quiera.
Una suave brisa soplo barriendo el polvo y el óxido de aquella relación pausada.Un viento fino que refresco a ambos y ya sin titubeos Gowasu, soltó las manos de Cus para llevarlas a aquella pequeña cintura y cerrarlas allí mientras bajo lo suficiente para alcanzar esa boca,de la que se privó hace tanto. Fue recibo dulcemente,tiernamente por ella, que siempre fue quien lo besó a él,porque por timidez o torpeza nunca tomaba la iniciativa,pero ahora distinto. En los labios de Gowasu no había ya vacilación alguna. Ese beso fue cálido,suave, profundo e intenso.

Mi última primaveraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora