[☘] 12. Asesinar.

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13 de diciembre de 1828,, Navarro, Buenos Aires, Argentina.

   El coronel levantaba sus pies para volverlos a apoyar cada vez más lejos, pero con una velocidad tenue y relajada. Estaba siendo apurado y lo odiaba, jamás le gustó recibir órdenes.

Querido Juan...❞ Cerró sus ojos olivos, sintiendo la brisa que acariciaba su ropaje permitiéndole el movimiento de éste balanceándose de un lado a otro. Era una mañana muy fría.

Te hecho de menos, extraño tus dulces palabras en los campos de batalla.❞ Crean o no, ningún sentimiento recorría su viejo cuerpo.

De cómo nos reprochaban por jugar al truco en horas indebidas, apostando cosas que ni siquiera eran de nuestra pertenencia.❞ Se paró firmemente, observó las armas que portaban aquellos inmundos y salvajes unitarios. Luego los federales eran malos por ser o estar "bárbaros" como los indios o gauchos, pero claro, luego derrocar un gobernador y celebrarlo estaba bien. Esa doble moral lo enfermaba tanto.

O de cómo nos morfabamos de La Cotorrita. Oh, cuando él y el general San Martín me desterraron a Santiago del Estero... Y vos te reías para luego mandarme correspondencia de apoyo...❞ Hizo contacto visual con el general unitario de ojos marrones.


   Éste solo corrió mirada, ❝cobarde.❞ Pensó con rabia, estaba por correr a su dirección a posiblemente golpearlo, no... Eso no, que al menos parezca que Manuel existe, que le dé un mínimo de atención, más de una década de amistad y pasión para tirarlo todo por la borda por ideas políticas. Aunque Juan Lavalle sabía perfectamente que tenía otros motivo, la presión de Del Carril por acabar rápidamente todo tipo de acción federal, creyendo que con la muerte del populista Manuel Dorrego, todo acabaría...
   El porteño de ascendencia portuguesa parpadeó repetidamente al notar que estaba acorralado, de un lado un cura rezando por su bien, del otro lado a su mejor amigo Lamadrid y enfrente un pelotón. Sonrió decepcionado de sí mismo. Abrazó al su amigo unitario y fue bendecido.

Atención.

Eso lo hizo despertar de sus pensamientos, miró al frente observando al general con una sonrisa.

Apunten.

Él no estaría ahí para verlo, pero sabe  con certeza que la culpa lo mataría hasta el fin de sus días. Por haber matado a un amigo, un compañero... O algo más.

¡Fuego!















































– Hoy exactamente se cumplen 191 años de este acontecimiento. Que descanses en paz, Dorrego, el pueblo no te olvidará.

❝Violentómetro;; Dorrego x Lavalle.❞Donde viven las historias. Descúbrelo ahora