Capítulo 3

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Una vez en pie veo que mi rodilla sangra y me ecuece el  roce con la media. No podre caminar así ni tengo el aspecto adecuado como para ir a la entrevista.

- Preciosa no llores, las lágrimas empapan tu rostro y no dejan ver tu sonrisa. - Dice el chico secandome con sus dedos las gotas que caen por mi cara.

- Gracias - digo sonrojandome.

-Ven conmigo, tu rodilla no deja de sangrar. - Va hacia un callejón y me lleva con el de la mano.

- No te preocupes ya me curo en casa de todas formas ya no puedo ir a ningún sitio así. - le digo parándome en seco.

- No, espera acompañarme.

Vamos hacia un callejón cercano y se pone frente a mi intentando cogerme. Yo doy un paso hacia atrás y al no tener uno de los tacones me caigo de nuevo.

- Solo iba a levantarte, tranquila puedes confiar en mi. - Me enseña sus perfectos y blancos diente y me ayuda a levantarme de nuevo.

- Esta bien. - Este me coge en brazos como si de una princesa se tratase y me sienta encima de dos cajas de madera. Una parte de mi quiere morirse pero otra se siente bien al estar con este extraño chico.

- Tapate los ojos con este pañuelo y abre los cuando te diga ¿vale? - saca un pañuelo blanco de su bolsillo y me lo da.

- Es necesario taparme los ojos?

- Si, confía en mi.

Me ato el pañuelo alrededor de mis ojos intentado ser lo mas confiada que puedo con un extraño que acabo de conocer. Me esta ayudando así que tampoco me puedo quejar. Noto como pone tu mano sobre mi rodilla. Es rugosa y en segundos el dolor se me va aliviando. ¿Como puede ser? Dejo de notar la presión de su mano sobre mi rodilla y el me desata el nudo que he hecho con el pañuelo. Vuelvo a ver lo que me rodea y el esta delante de mi igual de sonriente. Miro hacia mi rodilla y por sorpresa se ha curado. Me quedo estupefacta. La sangre y los moratones han desaparecido como el viento, incluso el dolor ya no existe.

- ¿Como lo has hecho? - le pregunto si todavía creerlo.

- Eso no importa ahora, lo que importa es que ya estas bien. Por cierto ibas con prisas no?

- Si..pero ya no voy a ir a ningún lado que no sea mi casa.

- ¿Te vas a dar por vencida? Pensaba que eras mas fuerte.

- Tu que sabrás.. - le digo sintiendo un pinchazo fuerte en el corazón.

- Seguro que mas de lo que crees.

- Claro como que me conoces de toda la vida no? Ja

- Quien sabe...

- Lo se yo y no.

- Bueno lo que tu digas señora. - dice riéndose burlón.

- "Señorita". - Le corrijo e intento bajarme de las cajas pero es inútil.

- Veo que eres muy exigente jajaja - dice riendo de medio lado.

- Si nos ponemos así tu también eres un poco repelente. A eso también se jugar yo. - digo cruzandome de brazos satisfecha.

- Así que tenemos esas ehh... Ya hablaremos mas tarde u otro dia de eso pero ahora nos tenemos que ir.

- ¿A donde? No pienso ir a ningún sitio contigo.

- No? Pues tendré que utilizar el plan B. - dice sobreponiendo el labio inferior.

- ¿El plan B? Jajajaja - digo desconcertada, pero no me da tiempo a reaccionar porque este me coge de un puñado y me lleva sobre su espalda corriendo por la calles ante las miradas de la gente. No paro de darle patadas pero este ni se inmuta es más parece que se esta divirtiendo. Mi cara se vuelve mas colorada que una señal de stop de la furia que tengo contra este chico. Este va esquivando a unas personas y otras sin dejar de correr. Mi pregunta es : ¡¿Como no se cansa?!

I'm only HumanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora