La cuarta fase había llegado, el momento en el que debía mover ficha. Durante toda mi historia, a lo largo de las fases, soy consciente de que no te he dicho lo que sufrí. Sé que sólo te he hablado de lo positivo porque ésa era mi intención principal. Quería que vieras lo bonito que es vivir una historia así. Quería que supieras la cantidad de emociones positivas que puedes sacar.
Ahora que estoy en mi última parte, ahora que ya sabes casi toda la historia, quiero contarte también el resto de la historia, lo que te he estado ocultando. La parte que sufrí merece la pena y lo verás cuando acabe esta historia. Pero ahora, cuando te la cuente, pensarás que lo bueno no puede llegar a compensar lo malo. Y a veces se piensa así, pero créeme que todo tiene su lado bueno.
Ya te he ido diciendo, a lo largo de estas páginas, que mi mente estaba organizada. Como puedes imaginar, cada vez que caía una manera de organización, cada vez que el caos se adentraba yo sufría. Sufría porque no entendía lo que me estaba pasando. Sufría porque no sabía cómo iba a salir de esta. Si lo pienso y miro atrás, de verdad que no parece nada comparando lo que he disfrutado y lo que he sufrido después.
Durante las dos semanas que él estuvo de vacaciones, yo lloré. Lloré algunas noches porque no sabía si la distancia iba a poder con nosotros. Lloraba porque no estaba segura de lo que sentía él y de si querría intentarlo. Pese a ello, también estuve pensando. Pensé mucho en cómo demostrarle mis sentimientos. Pensé mucho en que podría hacer para que él viera lo mucho que me importaba y que incluso estaba empezando a quererle.
Él ya conocía a una de las personas más importantes de mi vida: mi mejor amiga quien es como mi hermana y a mi mejor amigo también. Así como también conocía al resto de mis amigos. Por lo que pensé en que debía conocer a la persona que había tenido a mi lado toda mi vida y que siempre me había apoyado. Así que decidí que se lo presentaría a mis padres.
Y eso hice. Cuando llegó, y después de vernos a solas, un día quedamos y vino a cenar a casa. La verdad es que fue un encanto durante toda la cena y a mi padre le cayó especialmente bien. Después de cenar, mi padre tuvo que ir a trabajar y él se quedó en mi casa. Yo ya planeaba decirle que se quedara a dormir, que si no quería conmigo había otros cuartos donde dormir. Claro, no sabía en qué punto estaba él.
Cuando se lo propuse su respuesta me sorprendió de sobremanera. Ah, yo ya lo daba por sentado. El caso, es que se quedó a dormir. Estuvimos hablando durante horas, contándonos más cosas aún. Sorprendentemente había cosas que contar después de un tiempo. Después de algunas horas en el sofá hablando, subimos a dormir. Le pregunté dónde quería dormir y me comentó que, si no me importaba, dormiría conmigo. Yo, al no tener problema, le deje entrar.
Y, ahí en la comodidad de mi cama, reuní el valor para preguntarle acerca de nuestra relación. Junté toda la valentía que tenía en el cuerpo y le pregunté si quería que fuésemos novios. En vez de responder, me besó. Yo empecé a sonreír inmediatamente y le devolví el beso. No hacían falta palabras entre nosotros, nunca las habían hecho y no creo que algún día sean necesarias.
Esa noche, en la oscuridad de mi habitación y en la confianza de dos personas que se quieren, me entregué a él en cuerpo y alma. Fui suya igual que el mío para dormir entre sus brazos. Mientras le observaba y estaba plenamente relajada, me di cuenta de que en él había encontrado a mi primer amor.
FIN.
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La chica del caos [COMPLETA]✔
Short StoryHola, me llamo Kate y esta es la historia de cómo cambiaron mi orden por todo un caos. ¿Quieres saberla?