The second step: constant thoughts

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La segunda fase llegó y con más fuerza que nunca. Me pasaba el día pensando en él, imaginando como sería cuando nos viéramos otra vez. Lo medité por tanto tiempo, por tantas noches, que cuando por fin llegó estaba muerta de miedo. Tenía miedo de que mis pensamientos, de que nuestras conversaciones, de que todo lo que habíamos hablado hubiera sido una ilusión.

Afortunadamente ese día llegó y fue bien. No te puedo decir si fue como lo había imaginado o no porque me imaginé distintos escenarios, lo que sí puedo decir es que fue bien. Y el tiempo que había transcurrido separados no pareció importar en ese instante. Verás, debes estar pensando que porqué tardamos tanto en quedar, tanto en volvernos a ver, aunque supongo que es fácil de suponer. Al ser verano yo hice las típicas vacaciones familiares.

Durante ese tiempo alejada de todo y todos me dio por pensar, me dio por pensar en mis sentimientos. Aun así, no le di demasiadas vueltas hasta dos días antes de verle. Yo llegué un viernes de mis vacaciones y nos veríamos un lunes. Para entonces, quería que todo estuviera arreglado, que no hubiera los típicos "cabos sueltos". Así que hablé con mi pareja y le dije que quería dejarlo, que no quería seguir en esa relación porque sentía que no lo daba todo... Y se acabó.

De esta manera fue como el caos entró oficialmente a mi vida, sin embargo, intenté aparentar que no había pasado. Al menos los dos primeros días que nos vimos. Luego ya es otra historia. ¿Sabes ese sentimiento dónde tienes mariposas en el estómago? ¿O un nudo en la garganta? Además, obviamente, de la estúpida sonrisa en la cara. Pues así estaba yo con él. Me encantaba todo de él, desde la más mínima estupidez hasta las cosas más importantes.

Al verle cada día, los pensamientos se intensificaron. Le pensaba todo el día y no ayudaba que nuestros amigos hablasen de nosotros. Lo cierto es que nos integramos el uno en el grupo del otro y todo el mundo estaba al corriente de la situación. Era genial. Un sentimiento puro, genuino, sin cosas enrevesadas, sin segundas intenciones. ¿Entiendes lo qué significa? Probablemente creas que sí, yo también lo pensaba, pero me di cuenta de que no. Porque hay cosas que no las sabes hasta que las experimentas.

Durante todas las horas del día me perdía en él. En sus ojos, en su manera de hablar, de ser. Pensarle era mi pasatiempo favorito. Pasábamos el máximo de tiempo juntos, al menos todo lo que podíamos y el resto lo pasábamos hablando. Lo éramos todo y a la vez no éramos nada. Simplemente disfrutábamos de la vida. Nos dejó de importar el qué dirán, nos dejaron de importar las familias, los rumores. Todo eso dejó de existir.

Pensarás que exagero, que no fue para tanto, pero yo siento que me estoy quedando corta. El problema de todo esto es que nunca fui plenamente consciente de mi situación. Nunca fui consciente de que él había llegado para quedarse. Nunca fui consciente de que todo había cambiado para siempre en mí. Siempre había creído unas cosas, me había creado unos sentimientos. Pensaba que había sentido el máximo por una persona, pero no.

Lo mejor fue que la siguiente fase llegó para revolverlo todo. Llegó para quedarse y no marchar jamás, llegó porque me di cuenta de cómo eran las cosas, como había llegado al estado de caos absoluto. Llegó para que me hiciera consciente de mis sentimientos. 

La chica del caos [COMPLETA]✔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora