|°Capítulo 6°|

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-¡Kookie! ¡Kookie, ven acá! -grita Jimin persiguiendo a JungKook entre los rosales de la familia Park.

-No hasta que me atrapes - las risas traviesas se oían por toda la extensión. Se movilizaron hace mes y medio para el sur del bosque, que estaba solo cabe destacar, un lugar suficientemente proveedor para la estancia de ambas manadas. Los miembros de la manada con el alfa Namjoon les sorprendió saber que su primogénito había sido reclamado a la edad de seis por un lobezno no muy mayor que él. Pero, aún así lo más sorprendente fue escuchar las risas de JungKook con la llegada de su alfa, un cachorro muy introvertido que apenas y salía de las piernas de su padre.

Los lobeznos emparejados hacen desastres por todas partes, correteándose de un lado a otro. Dándose pequeños piquitos y derritiendo de ternura a cualquiera que los viera. Ambos habían creado un vínculo irrompible entre ellos sacando de dudas a todo aquel que se negaba a admitir que era un lazo de almas gemelas.

Luego de un par de minutos, Jimin y JungKook se pierden entre las malezas del bosque. El mayor empieza a preocuparse pues no percibe a JungKook ni logra visualizarlo.

-¿Kook? -trata al menos de vislumbrar algún celaje del pelinegro. Comienza a desesperarse-. ¿Kookie, dónde estás? -silencio-. ¿JungKook?

Avanza con paso decidido, no puede dudar ni acobardarse cuando de su pareja se trata. Jimin respira agitadamente intentando controlar sus emociones y evitar que estas lo embarguen. Cierra los ojos para que sus sentidos se agudizaran y poder percibir no solo el aroma sino la presencia de su omega. Camino un poco más, sus orejas vibran cuando escucha un rozar de rama a su espalda, su sonrisa cuadrada aparece cuando reconoce el olor de JungKook mezclado con girasoles.

Se detiene un momento y antes que JungKook pueda verlo salta hacia él y lo aprisiona entre sus piernas, colocando sus brazos a cada lado.

-Me atrapaste -le dice JungKook a través de su vínculo.

-¿Mi premio? -le responde este por la misma vía.

-Hmm, puede ser... -finge pensar-. ¿Un beso?

-Encantado. -sus pequeños y suaves labios se entrejuntan con armonía. Moviéndose en una hermosa danza, relajante y perfecta. JungKook ama besar esos labios ahora suyos, y se pregunta cómo es que aunque tuviera solo seis, había vivido tanto sin la compañía de su alfa.

El pequeño enrolla sus piernitas en la cintura de Jimin y se ríe por la forma en que la cola del mayor se mueve con entusiasmo.

-D-Debemos volver -musita el omega entre besos.

-A veces quisiera tenerte solo para mi -hace puchero.

-Pero si siempre me tienes -carcajea.

-No es cierto, Yugyeom y Mingyu ahora te raptan para todas partes. No eran así conmigo en la manada -gruñe celoso.

-No seas exagerado -se restriega inocentemente en el pecho de Jimin, al separarse ladea su rostro dejando ver la marca que le hizo hace algunas semanas-. Soy tuyo, Jiminie. Siempre lo he sido y siempre lo seré, lo sabes, ¿no?

Jimin le hace mimos con sus narices.

-Lo sé, Kookie. Y créeme que de ahora en adelante todos sabrán quién te tiene como suyo -mueve sus orejas y su cola feliz-. Te amo, mi omega.

-Te amo, mi alfa.

Cachorros (Jikook)|Omegaverse|[Adap.]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora