Deseo - Capítulo 2

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Ariadne se apartó y ligeramente ,furiosa con la reacción de su propio cuerpo ante esa inquietante atmósfera que rodeaba el lugar.      
Ariadne: - no sé muy bien que le prometió mi padre, señor , pero estoy aquí intentando almorzar . Nada más .  
Sebastián la observó con una expresión confusa antes de reaccionar a cualquier pretensión de inocencia que ella pudiera intentar introducir en la situación . 
Sebastián : - mi padre Mark Edison y su padre Warren buffett han hecho un trato, yo no estoy de acuerdo y me siento mal , mi padre Mark me ha obligado a venir el día de hoy hablar con usted ( de nuevo su mirada recorrió el cuerpo de la joven, dejando patente lo deseable que le resultaba) -. Me sorprende haber recibido tamaño... Honor .Y, por supuesto, también me siento halagado.
Sin embargo, el destello de los ojos marrones no tenían nada que ver con el honor o el halago. Ese hombre estaba enfadado .¿Tanto le había decepcionado Ariadne ?
Ariadne: - debo de decir que me sorprende que un hombre como usted pueda ser comprado ( bromeó ella, aunque con una voz temblorosa) .- ¿Qué le ha prometido mi padre?
Sebastián: - su padre ha organizado unas vacaciones simplemente para que pudiéramos conocernos mejor. Nada más . Para ver si había alguna posibilidad de... (sintió las mejillas arder hasta las orejas y se enfureció ante su propia debilidad)

por primera vez Sebastian se fijó en las oscuras sombras bajo los ojos azules de Ariadne y de inmediato comprobó el impacto provocado por sus palabras.la oscura mirada le provocó un estremecimiento por todo el cuerpo,se fijó en el rápido y fuerte pulso que le latía en el delicado cuello . Con una inesperada sacudida en el pecho se vio a sí mismo, un bruto, manteniendo a raya una delicada criatura. Una criatura con sensibilidad, nervios y ansiedades . Con unos deliciosos pechos. Una criatura que pronto podría ser suya, si firmaba el contrato

Ariadne sintió cambiar la tensión que emanaba del atlético cuerpo. Sebastián se acercó a ella y pudo percibir el agradable aroma de una colonia masculina. Sus receptores sexuales se pusieron repentinamente en alerta. Enfadada por sus emociones se levantó de la mesa sin poder almorzar, y sin decirle ninguna palabra a Sebastián se dio la vuelta y se retiró.

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