Me miró.
Fue solo un segundo, pero lo hizo. Estuvimos varios segundos hasta que se le borró la sonrisa y prometo que puede ver en sus ojos tristeza, o quizás era la mía reflejada. De todas formas el contacto visual terminó rompiéndose, y por primera vez en mucho tiempo, por su parte.
Su novio golpeó cariñosamente su hombro. Ella permaneció clavándome sus ojos por un último segundo antes de apartar la mirada y sonreir tiernamente a el chico más afortunado del mundo.
Y yo sonreí y volví a retomar mi camino al tiempo que una lágrima se hacía el suyo propio sobre mi mejilla.- descubierta; camren
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