Capítulo 11

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No se porque las personas pensamos tanto, porque nos herimos con cosas tan innecesarias como nuestra apariencia. La verdad es que todos somos horribles no sólo por fuera  sino por dentro, ¿cómo es que pueden encontrar lindo el corazón? Es sólo un órgano gelatinoso que circula sangre por todo nuestro cuerpo. Encuentro gracioso que las personas digan que amar de siente en el corazón, cuando en realidad es en el estomago.

Hace sólo unos meses sólo pensaba en morirme de una buena vez, pero después de aquel sueño, la idea se esfumó, aunque mi compañera de vida intentará remover las aguas de mis emociones, ahora la enfrentaba, deje de ser un títere ante ella. No negaré que aveces mi depresión me ganaba y me hacía llorar por las noches. Pero ya no era tan débil como antes.

Quería cambiar aquello en lo que el rencor me había convertido, reconozco que a veces solía desconocer mi propio reflejo, el verme de esa forma tan sombría me espantaba, tanto que, un día estando bajo el control del alcohol empecé a destruir todo aquello en lo que podía reflejarme.
Mientras más pasaba el tiempo mayor era mi desesperación, aún no se si esto servira pero lo tengo que intentar.

Comencé a retomar mis estudios, había dejado la universidad por mucho tiempo, confieso que al principio no podía ver a las personas a la cara, sentía que todos sabían mi pasado, que en cuanto me diera la vuelta me jugarían sin conocer mi realidad, pero no me darían tan fácil por vencido, aunque mi autoestima estuviera destruida mi ego era mucho mayor.

Un día caminando de vuelta a casa, encontré en un basurero, envuelto en una bolsa negra como si de basura se tratará, a un cachorro que había sido tirado sin remordimiento por algún hijo de puta. Mi corazón se hizo añicos, el tan sólo verlo ahí, tan pequeño e indefenso me recordó a mi, ¿Acaso mis ojos también tienen esa mirada? Me veía a mi mismo en él.

Ni siquiera lo pensé, tome mi sudadera y lo envolví en mis brazos, como si fuera la cosa más frágil del mundo, lo cargue con tal cuidado, como si fuera algo que podría romperse con facilidad. 

Lo llame Minnie porque en su momento se veía tan pequeño, era una cosita tan preciosa , incluso lleno de mugre y con lagañas en sus ojos era toda una belleza digna de admirar.

Todavía me cuesta trabajo creer que puedo ser feliz, no puedo confiar ni si quiera en mi propio reflejo, incluso mis sombras me mantienen alerta.

¿Podría un ser tan mísero como yo algún día sonreír ?

Efectos del vientoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora