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TODOS ESCONDÍAN SECRETOS, eso no era ninguna novedad, pero Hikaru se preguntaba qué tipo de secretos esconde Yugi Amane detrás de todo ese espectáculo que arma, ¿Qué quería sacar de todo eso? ¿Era de verdad? ¿Lo estaba haciendo apropósito para ganar atención? ¿O de verdad estaba siendo acosado por alguien? Simplemente no podía dejar de pensar en todo eso, Yugi Amane había acaparado los pensamientos de Hikaru en un dos por tres.
Ah, de verdad nunca pensó que esto iba a terminar de esta forma; ella pensando en todo momento en el joven Yugi, tratando de averiguar el misterio que escondía detrás.
Hikaru revolvió su cabello mientras entraba a la gran academia, la mañana estaba fría y tranquila, últimamente llevaba temprano para evitar estar corriendo con ese frío endemoniado, evitaba a toda costa pescar un resfriado —aunque no tenía idea de cómo no había conseguido uno cuando le dio su abrigo a Amane—, Hikaru no era alguien que se preocupara mucho por un asunto, pero el nombre de Yugi Amane no se le iba de la cabeza por nada del mundo.
Qué horror, se estaba volviendo loca por dentro.
Si se hablaba de él joven Yugi, habían muchos rumores acerca de él, no había ninguno que fuera verdadero, ya que nadie se arriesgaba a confirmarlo, así que simplemente eran chismes que iban y venían, nuevos y viejos, a la hora de hablar de ese chico todo contaba, cosas absurdas, cosas que quizás eran ciertas o no, nadie lo sabía con exactitud.
Él no daba miedo ni mucho menos, entonces, ¿Por qué nadie se tiraba al agua para ver si todo era cierto? Son pura boca, unos habladores que les gusta el chisme, como pirañas que buscan donde morder; así los describía Hikaru, lo cual era una buena descripción para esos chicos, lástima que sus amigos se tiraban al agua en algunas ocasiones, pero nada que una mala mirada por su parte no pudiera resolver, por eso a veces le decían la madre del grupo.
Su grupo de amigos no eran malas personas, no la obligaban a nada, solo le molestaban con su cara molesta la mayoría del tiempo, eso no era algo insoportable; sus padres le han dicho desde pequeña que forme buenas amistades para no tener problemas en el futuro, lo cual es un maravilloso consejo viviendo de sus progenitores porque demuestra lo atentos que son con ella y su círculo social, esos son buenos padres.
En cambio, Hikaru se puso a pensar que al joven Yugi nunca le habían enseñado eso; él era solitario y de escasos amigos —por no decir nada de amigos, de hecho Hikaru tiene la leve sospecha de que Tsuchigomori se considera amigo del menor aunque sea muchísimo mayor que él, a parte de ser su profesor—, una persona simple, por lo que puede ver, sensible en algunos momentos, y feliz casi siempre; una persona que fácilmente puede caerle bien a todos, pero por miedo de estos al oír sus "rumores" se alejan de él sin justificar.
Bueno, cada quien por su lado, todos pensaban de forma distinta, otros más abiertos, otros más cerrados.
La gente es diferente, Hikaru lo sabe bien; así como hay gente buena, hay gente mala en el mundo, gente que no se preocupará por ti porque cree que se ensuciará la mano solo por brindarte ayuda, cuando lo que hará es hacerla mejor persona. Pero bueno, ese era un tema que da mucho de que hablar, y ella no tiene ganas de seguir opinando al respecto, porque si lo hiciera, no dejaría de hablar en todo el día.