Creo que me gusta ser un Sugar Baby, digo es bastante beneficioso. En las ultimas semanas Tweek me ha regalado ropa, el teléfono celular que tanto quería y una nueva laptop, ademas de todas esas salidas a restaurantes finos y fines de semanas fuera de la ciudad en lujosos hoteles.
Él solo pedía que estuviera siempre dispuesto para lo que este quisiera, a veces era sexo pasional y sin control, que me dejaba con un dolor de caderas impresionante, enserio ese hombre tiene demasiada energía. Muchas veces sus mordidas me dejaban marcas que no se pasaban hasta 3 o 4 días, afortunadamente siempre las hacia en lugares que podía ocultar fácilmente.
Otras veces el quería ser atendido con suavidad, que lo montara lenta y amorosamente, que me dedicara a besarle con devoción, me pedía masajes y cariños hasta que ambos caíamos dormidos. En esos momentos me sentía completamente feliz, verlo con esa sonrisa tranquila mientras dormía en mi pecho, aferrando sus brazos a mi cintura para que no me apartara, me hacia sentir como si fuera importante para él.
Los mejores regalos llegaban casualmente después de pasar la noche con él, donde me dedicaba a atender cada uno de sus caprichos. Tweek sentía gran placer cuando mientras lo montaba le dijera papi. Lo descubrí un día que en plena sesión de sexo estaba encima de él moviéndome como desquiciado, embriagado en la lujuria y le grite "si papi dámelo hasta que olvide mi nombre, me encantas papi". El gruñido que salio del rubio fue excitante, tomo mis caderas con fuerza y me lleno de leche en menos de un minuto. Al otro día fuimos a comprar la laptop aunque yo cojeara mientras caminaba.
Muchas veces me asustaba el echo de que todo terminara, digo Tweek es un hombre guapo, rico y joven, descubrí que solo tiene 26 años. Podría tener a quien quisiera, pero él prefería estar conmigo, cubriéndome de atenciones y regalos.
También me preocupaba que mis padres estaban comenzando a sospechar mucho, al menos 2 o 3 veces por semana me quedaba a dormir con Tweek y ya no podía seguir usando a mis amigos para cubrirme. Ademas que cada que llegaba con algo nuevo me interrogaban, excesivamente, yo solo le explicaba que con el trabajo y lo ahorrado lograba comprarme esas cosas.
En la escuela era peor, Clyde decía que iría a trabajar a esa cafetería pues al parecer ganaban bastante bien, afortunadamente mi amigo era demasiado vago para cumplir en un empleo.
En el trabajo me ausentaba bastante, pues el rubio aprovechaba que tenia la excusa de estar en el trabajo para tenerme en su cama, gracias a eso estaba ganando la antipatía de mis compañeros, realmente me chupaba un huevo eso, pero no quería que los rumores se esparcieran y llegaran a mi familia. El rumor principal era que yo me acostaba con Kenny el administrador, pues a pesar de mis faltas no me despedía. Obviamente el dueño le había prohibido despedirme, técnicamente él era el único que sabia lo que estaba pasando en realidad.
Si lo pensaba bien no había nada malo en mi "relación" con Tweek, el único detalle era que yo soy menor de edad, faltaban solo 20 días para cumplir los 17 años pero aun así aun faltaba un año más para no tener que preocuparme de que el rubio se fuera detenido. La idea me aterraba, no quería perderlo, no solo por los beneficios económicos, me había acostumbrado a estar con él.
Tweek era una persona sumamente fascinante. Tocaba el piano, cantaba sumamente bien, practicaba boxeo, pintaba y tenia habilidades en la cocina. Podía pasar horas viéndolo entrenar en el gimnasio de su casa, cuando el sudor corría por su pecho hacia que todo mi interior se removiera y fuera a interrumpir su rutina para que me tomara sobre la colchoneta o en la ducha.
Estaba creando una fuerte dependencia a ese hombre y a las sensaciones que lograba en mi. Como ahora que me encontraba sumamente caliente, solo por haberlo visto pasar. Tweek llego a la cafetería para hablar con el gerente, estaba esperando a que me llamara para irme con él y pasar el resto de la tarde gimiendo por mi papi, pero se estaban demorando en la reunión.
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¿Quien es tu papi?
FanfictionEn una sociedad de consumo tener lo último que ofrece el mercado se vuelve casi una necesidad, a veces las personas hacen cualquier cosa para obtenerlo incluso lo que nunca pretendieron dar. Advertencia: Lenguaje vulgar, violencia y escenas sexuales.
