Prólogo

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Para eso de las dos de la tarde, los pasillos en "Yancey de las artes" están parcialmente desiertos, salvo claro, por los estudiantes del controvertido curso de Teatro y Actuación, en aquel modesto teatro con pisos y paredes de oscura madera, sin balcón y con techos muy altos. El escenario bien iluminado con sus luces blancas le da un aro de celestialidad, muy acorde con las interpretaciones que hoy, en esta temblada tarde de febrero, se están efectuando ahí en la cama vestida de blanco y cabecera de tierna madera en medio del escenario.

El profesor guia del curso, Jared Fernández, es un señor en sus cincuenta y muchos, quien con una extravagante imaginación, sabe lo que quiere y debe cumplir los estándares que su imaginación le dicta. El actor perfecto debe tener una interpretación decente aún tratándose de un novato, dio un mes de preparación a todos los candidatos, tiempo justo para ajustar sus mentes a la intensión y pesadumbre que será interpretar a Jonathan Dilly. Jared quiere su propia interpretación de Romeo y Julieta, una versión artística y con licencias creativas, algo más significativo y difícil de llevar a cabo, y él al ser un hombre de gusto variado con un corazón dramaturgo, quiere ver en el escenario una perfecta ejecución de todo lo que quiere y le gusta. 

Tristemente en la última hora se han presentado siete candidatos cuya puesta en escena dio mucho que desear, les falto emoción, los nervios les ganaron, la rigidez de sus cuerpos obstaculizó la fluidez del momento o sus caras estaban inertes ante la pasión de las palabras que Jared describió en el libreto. Junto a Jared, está sentado el protagonista de la obra, un joven actor que desde su primer año de curso, demostró un talento natural para interpretar otras vidas distintas a la suya, Hoult Walls. Este tiene, al igual que Jared, la desilusión y desesperación marcada en la mirada, de no encontrar hoy un actor lo suficientemente digno para interpretar a Jonathan Dilly, tendrían que atrasar toda la producción un mes más, para que los actores se preparen mejor, eso si quieren mantener la calidad del trabajo, la segunda alternativa es tomar al actor menos problemático y trabajar con él desde ahí. 

Hoult nunca fue bueno para trabajar con novatos, él nunca fue un novato problemático, ni tímido, ni temeroso, ni rígido, él siempre supo fluir con la escena y la mentira, creyéndose ser, todo lo que le pidieran crear. Si él y Jared, eligen la práctica pero inmoral segunda opción, tendría que sacrificar valiosa horas de preparación al solitario, para ayudar a un niño cuyos labios tiemblan antes de cada frase, o uno tan temeroso de la intimidad física y emocional de la obra que sea incapaz de seguir una mentira para la cual tiene guión. Además está es la primera obra que Hoult decide hacer con una temática gay, una homosexual primisa donde él deberá interpretar a un cegado amante en una cuestionable relación de amor y dependencia con alguien que no sabe diferenciar entre amor o abuso, o bien y mal. Hoult ya leyó el guión y quedó escandalizado, el contenido de tan atrevido es atemorisante, la sola mención de un acercamiento de ese tipo con un hombre, es suficiente para remover la incomodidad en su cuerpo. Razón por la cual es incluso más crítico que el propio Jared, si debe trabajar con un hombre, debe ser el candidato perfecto, con una interpretación impecable, un envidiable manejo del papel, alguien que de tan glorioso, haga suyo el papel y luego sea imposible imaginarlo interpretado por alguien más. Hoult sabe que al tratarse de novatos esto es imposible, manteniendo así su secreto deseo de que ese chico nunca llegue, y la obra se atrase todo lo que las circunstancias lo permitan.

- ¡Audición número nueve, pasa al frente del escenario por favor! - informa Jared a través de un pequeño micrófono, su voz rebota de pared a pared una vez sale de los altoparlantes. De trasbastidores aparece un chico de lo más curioso, es delgado, particularmente pálido y no es especialmente alto, su largo y enmarañado cabello negro le llega hasta los hombros, el chico iba vestido de una forma curiosa, otros en sus audiciones habían ido vestidos con amplias pijamas, pero este chico, bajo la blanquecina luz de las lamparas, luce un largo camisón de tiros color amarillo crema que le llega a medio muslo, además de vestir sus piernas con unos altos calcetines blancos hasta su rodilla. La visión es surrealista, el cuerpo de aquel chico en medio del escenario parece raramente femenino, aún en la poca distancia desde la que Jared y Hoult lo observan, Jared tuvo que palpadear una segunda vez para detallarlo bien y encontrar sus facciones de hombre.

Sólo un poco Idiotizado///Chicos Heterosexuales 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora