"Triplete"
Él pensaba. Lo estaba pensando mucho e incluso un poco más allá. Desde que despertó, hasta ese momento en el que vió aquel niño como un copo frágil de nieve reposando en la cama, atado, fundiendose entre las sábanas, mirándolo como se mirarían los cómplices de un crimen, los que se dicen una promesa muda, una sensación de cercanía que se desliza entre ellos como el filo de un cuchillo sobre la piel, carne contra carne, enemigos en medio juego de ver quién tiene el ego más grande.
Él lo pensó más, cuando estaban caminando juntos a la parada. No se dijeron ni una palabra, no se miraron, iba con ellos un tercer amigo rozándose contra sus cuerpos, un amigo forzado e hipócrita, un amigo que lo insitaba a seguir pensando, un amigo inorgánico que él no veía pero si sentía. Podía incluso escuchar que le hablaba al oído, le decía "Él", le entonaba "Piel" y le reclamaba "Juntos".
El amigo invisible que se reptaba entre ellos, crispandole los nervios cuando estuvieron sentados uno al lado pensaráo en el Inbus, parecía un peso real, alguien real sentado entre ellos, haciendo que estar ahí fuera incómodo, demasiado completo, lo tenía irritado. Ese algo se estaba colando sin permiso, le decía sin sesar "Él, él, él, él" no dejaba olvidarlo, no dejaba superarlo, lo tenía demasiado consiente del niño de mármol a su lado, el niño que miraba por la ventana, pacífico, imperturbable, soñando quizá con otras cosas que no eran ellos dos juntos en un sólo espacio y un sólo lugar. Parecía que nunca le importaría, y eso es bueno, pero aquel hipócrita invisible le oprimía el pecho cada vez que lo observaba, cada vez que giraba y le miraba el rizado cabello cubriéndole medio rostro, le miraba la paz, delineaba para ellos un sentimiento errático, el hipócrita se lo decía, nada podría ir bien ni estar bien siempre que se tratará de ellos dos.
El inbus estaba repleto, gente en cada esquina, eran tantos pero curiosamente solo ellos dos, el mundo parecía estar abierto para ir a cualquier lugar, era libre, pero no con él, observaba que el niño estaba rodeado de púas, sus límites eran ásperos en ambas partes, no necesitaba nada, pero él pensaba.
Pensaba cuando bajaron del inbus y debieron caminar una cuadra más. Iban los tres, la paz, la hipocresía y la duda, por calles abiertas bañadas de sol, los carros iban y venían llenando el silencio entre ellos, la piel les picaba por el calor, sudaban gota a gota, ignorándose mientras él pensaba tal vez un poco más de la cuenta. El amigo invisible le decía "Casi", para luego burlarse "Juntos".
Por un momento el niño de mármol lo miró y él fingió no darse cuenta, lo miró quizá por un segundo o dos, justo al rostro, examinándo todas sus profundidades, adivinando que algo lo mantenía desubicado, distorcionado, sintiéndose más de lo que ameritaba la situación y mucho menos de lo que él queria estar, ahí juntos e impares, un triplete discordante en un camino lleno de dorada luz y vida alrededor, el niño podía verlo, ver que él estaba pensando.
- Relajante Hoult, no tengo interés en secuestrarte - alejó sus ojos de él, mirando al frente otra vez, sin gracia en el comentario.
Él no contesto.
Aquello no lo había relajado, solo hizo que pensará más y puede incluso que se asustara, que temiera por su piel, por su integridad, por lo que podría ser estar juntos en espacios muy cerrados, ellos muy cerca, el mismo aire y pensamientos, mintiendose con un amor de cuentos para la tragedia del odio y la envidia. El hipócrita se burlaba, con una carcajada aireada y ronca, gritándole "Sexo", proclamando "Ellos" y susurrando "Juntos", haciendo que pensará más.
Entonces su hilo de duda se corto cuando el niño indicó que habían llegado, "está es mi casa" dijo. Un alto regtandulo con una fachada verde menta, una puerta blanca y dos ventanas a los lados pintadas de amarillo, con un par más justo arriba de éstas, indicando un segundo piso, con un esponjado gato negro observando furtivamente a través de una de las ventanas superiores. Él se sintió intimidado, no por el tamaño de la casa, que no era gran cosa, sino porque ese era su lugar, su mundo, su vida, estaría entrando en áreas donde no se sentía bienvenido y nunca sería bienvenido.
ESTÁS LEYENDO
Sólo un poco Idiotizado///Chicos Heterosexuales 1
Novela JuvenilLa sexualidad es una sugerencia, no una regla ¿Quién dijo que gay y hetero es la frontera entre uno y el otro? (. . .) El cuento del conejo emo y el sapo machista. . . . Este es el primer libro de la...
